cultura

Darío Villanueva (RAE): “Canarias debe ser la punta de lanza del idioma español en África”

El presidente de la Real Academia Española (RAE), visitó Tenerife el miércoles para participar en el acto institucional de Campus África organizado por la Universidad de La Laguna

Darío Villanueva. | FRAN PALLERO

Darío Villanueva, presidente de la Real Academia Española (RAE), visitó Tenerife el miércoles para participar en el acto institucional de Campus África organizado por la Universidad de La Laguna. Allí afirmó que Canarias “siempre ha sido la punta de lanza para la proyección del español en América y ahora tiene que serlo hacia África”. En medio de una agitada semana por la petición del Gobierno, a través de la vicepresidenta y ministra de Igualdad, Carmen Calvo, de realizar un informe para cambiar la Constitución e incluir el lenguaje inclusivo, hablamos con Villanueva en el Teatro Leal de La Laguna.

-¿Cuándo será el momento idóneo para modificar la Constitución e incluir el lenguaje inclusivo? Afirmó en una entrevista que el momento político en España no es el adecuado.

“Yo sobre eso no quiero añadir nada más porque es un tema político. Simplemente hice esa referencia como un ciudadano más en función de lo que nos ha llegado por parte del Gobierno, que es la solicitud de un informe sobre la lengua de la Constitución, y en algunos medios de comunicación la noticia aparecía de manera inexacta, como que el Gobierno había pedido a la Academia la modificación de la Constitución. Lo cual no tiene sentido. La Academia no hace esas cosas, sino que simplemente va a responder a un informe. Cuando nos reunamos en pleno en octubre, ya lo enviaremos al Gobierno. Yo ya no tengo nada más que decir”.

-¿Si llega el momento adecuado lo harán?

“Claro, lo hacemos siempre. A la Academia a lo largo de su historia el Gobierno y el Parlamento le han hecho encargos y ella siempre ha respondido. Para eso está”.

-La Academia no propone cambios, sino que recoge los que la sociedad genera.

“Ahí a veces hay una visión desenfadada, como que la Academia es la legisladora de la lengua y, en consecuencia, los hablantes tienen que obedecer a las leyes que la Academia establece, y eso no es así. La lengua la hace el propio uso, los hablantes, y la Academia va detrás recogiendo lo que es la evolución del idioma”.

-Y ahora que el feminismo es cada vez más visible y más potente, ¿hasta qué nivel de uso de la lengua se tendría que llegar para que se aceptara el lenguaje inclusivo?

“Le voy a poner un ejemplo concreto. Hay una propuesta que consiste en que para evitar el o masculino y el a femenino, se utilice el e. Bueno, entonces ¿eso como se impondría? Pues si todos los hablantes del español, que somos 575 millones, a partir de un determinado momento dijéramos les cases en vez de decir las casas y en vez de decir las cosas dijéramos les coses, y todos los hablantes tomaran ese acuerdo y lo ejercitaran, llegaría ese cambio que yo creo que no se va a producir nunca. Se trata simplemente de destruir el problema de los dobletes. Quienes proponen eso dicen “muy sencillo, lo decimos con la e, que sería el punto de encuentro de los dos”.

-¿No considera que la lengua puede cambiar a la sociedad?

“No, yo creo que no. Estoy totalmente convencido de que es un error. La lengua es simplemente un epifenómeno. Refleja la sociedad. Si eso fuera así, qué fácil sería arreglar la sociedad. Con retirar las palabras que designan realidades tristes, injustas, ofensivas, etc. Y eso no ocurre así, la realidad es muy terca y es lo que es. La palabra simplemente remite a la realidad que ya existe. La palabra nunca cambia la realidad”.

-Tal vez el problema para que cueste tanto es la escasa presencia femenina en la RAE. Algo que parece que se está paliando en los últimos años…

“Sí. Uno de los grandes errores que cometió la Academia fue, primero, no aceptar a Gertrudis Gómez de Avellaneda (en el siglo XIX) y, después, a Emilia Pardo Bazán. A partir de ahí ocurrió con muchas mujeres muy meritorias y eso fue un error morrocotudo, extraordinario. La primera mujer que ingresó en la Academia fue Carmen Conde en el año 1977. Por cierto, en la Academia francesa tardaron todavía un año más, que fue Marguerite Yourcenar en el año 79. Efectivamente, eso es un error que ha dañado mucho a la Academia. Y no me refiero a cuestiones de reputación, sino de trabajo, porque las mujeres hubiesen podido aportar muchísimo a los trabajos académicos si hubiesen empezado a entrar cuando correspondía, que era incluso desde el principio. Hay un caso muy curioso que la gente no sabe, y es que en el siglo XVIII hubo una mujer académica: Isidra Guzmán y de la Cerda. Lo que pasa es que esta mujer, un pequeño genio que dominaba muchísimas lenguas, murió muy joven y la Academia no eligió ninguna más. Y después le dijo que no a Gertrudis, escritora hispanocubana y una mujer de mundo con una visión cosmopolita de las cosas, y luego a Emilia Pardo Bazán, que es en mi opinión una de las personalidades más importantes de la historia de la España moderna, sin ningún tipo de reserva, contando tanto hombres como mujeres. A las dos se le dio la misma razón para no admitirlas, que era realmente absurda: el reglamento no contempla la presencia de mujeres en la Academia. El reglamento no contemplaba eso, pero tampoco lo contrario. Fue una interpretación torticera para quitárselas de encima. Por eso viene esa demora, por eso la Academia ahora está intentando paliarlo. En este momento hay ocho mujeres en la Academia y de ellas seis han sido elegidas desde 2010 hasta ahora. Es decir, casi al ritmo de una por año, y hay que seguir ese ritmo”.

-Este año casi entra la canaria Dolores Corbella.

“Claro, Dolores Corbella es una gran filóloga. Ahí hay que decir que entrar a la primera a la Academia es difícil. Yo, por ejemplo, entré a la segunda. La primera vez entró mi oponente, Fernando Fernán Gómez. Yo creo que fue justo. En aquel momento Fernán Gómez era mucho más mayor que yo, era un gran actor, director, cineasta y escritor. De manera que en el caso que estamos hablando, la presentación de Corbella fue muy bien acogida, el valor de la candidata fue aceptado de manera general y, en fin, lo que ocurrió es que salió elegido Juan Mayorga, un autor teatral muy importante. Las puertas siguen abiertas, que es de lo que se trata”.

-Hay ciertas palabras admitidas en el diccionario que han generado polémica entre los ciudadanos, como almóndiga.

“Almóndiga está en el diccionario desde el primero, desde 1726. Es una variante histórica que ya no se usa. El diccionario nuestro pretende ser útil para entender el castellano desde 1500, ojo. Hay palabras que tienen referencia histórica. Que no son de uso hoy, pero que están en el diccionario por si alguien lee un libro del siglo XVII y aparece una palabra que no conoce. En el diccionario le dan la explicación. Las palabras no se pierden porque nosotros tenemos unos archivos informatizados con cientos de millones de registros y de documentación. El nuevo diccionario será digital, así que no va a tener limitaciones. Después haremos ediciones distintas pensadas para públicos específicos y con tiradas más pequeñas.

Darío Villanueva. | FRAN PALLERO

-Hábleme de El Español, lengua global. Hay una batería de medidas bastante potente y además se quiere declarar 2019 como Año Internacional del Español. ¿Cómo va el proyecto?

“Yo creo que va muy mal. Porque el Gobierno anterior publicó un decreto el 2 de febrero sobre este asunto que contenía un error grave, que era vincular el asunto a Marca España. Y eso es un error terrible, porque es hacer un uso patrimonial y de mercadotecnia de algo que pertenece a todos los hispanohablantes. Y luego preveía la creación de una comisión asesora que todavía no se ha reunido. Por lo tanto, no hay buenas expectativas. El tiempo pasa y tenemos ahí ya, a seis meses, el comienzo del año”.

-¿Y no han pedido una reunión con el Gobierno de Sánchez para hablar del tema?

“Más bien tendría que ser el Gobierno el que la pidiera. Yo estoy como presidente de la Academia en ese comité asesor, pero todavía no nos han llamado”.

-La Academia está pasando por momentos de crisis. Ha bajado la aportación pública el 60% y con la crisis editorial no se están vendiendo diccionarios. ¿Qué medidas están tomando?

“En este momento estamos jugando muy fuerte una carta que digamos que es nuestro salvavidas. Es una plataforma de servicios lingüísticos potentísima que se llama Enclave RAE, que hemos empezado a comercializar en febrero y que estamos intentando que las administraciones educativas no solo de España, sino de otros países, la compren para la enseñanza del español. Concretamente, en septiembre voy a China porque han puesto el español como lengua de Secundaria. Y en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái va a haber una reunión del profesorado del español en universidades y liceos, a los que le vamos a presentar el Enclave RAE, que es verdaderamente espectacular. No tiene equivalente en otra lengua. Tiene una información completísima, desde mi punto de vista, gramatical, léxico y ortográfica, verificadores y correctores de texto, respuestas a consultas lingüísticas, todo integrado y además interactivo. Y pensado para todos los que usamos la lengua como herramienta de trabajo, pero también para la docencia. Uno de los apartados se llama Aula y le permite al profesor elaborar un libro o unos apuntes para sus alumnos, y el sistema se lo imprime, los ejemplares que necesite. Estamos esperando que eso nos proporcione unos ingresos”.

-¿Qué tal las relaciones con la Academia Canaria de la Lengua?

“Muy bien, de cooperación. Yo siempre lo digo: Canarias es la punta de lanza para la proyección con el español americano y ahora tiene que ser la proyección hacia África”.