
Cualquier persona adicta a la nicotina es capaz de buscar la estrategia más enrevesada por una simple calada. Tal ha sido el caso de este copiloto de un vuelo de Air China que, por fumar un cigarrillo electrónico, sembró el pánico entre los pasajeros. El avión se dirigía al norte del país en un trayecto de unos 2.000 kilómetros de distancia con una duración de tres horas aproximadamente.
Durante un descanso, el trabajador decidió romper las reglas sin que nadie se diera cuenta, ya que sabía que desactivando el circuito de reciclaje de aire el vapor no llegaría a la zona de viajeros. Desafortunadamente, confundió los botones y apagó el aire acondicionado. Un error que, en principio, no parece tener mayor trascendencia en suelo firme; no ocurre lo mismo a mil metros de altitud.
El descenso del nivel de oxígeno en cabina hizo bajar la presión, saltar las máscaras y, para mayor divertimento de los 152 pasajeros, el piloto tuvo que hacer descender el aparato 4.000 metros en apenas nueve minutos.
“No salí físicamente herido, pero el impacto psicológico perdura. Cuando cierro los ojos, veo las máscaras colgando delante de mí”, ha declarado uno de los pasajeros afectados por la imprudencia del copiloto a la CNN. Por su parte, Air China ha anunciado el despido de la tripulación tras el incidente.





