CARTAS DESDE PARÍS

Un viaje relámpago a La Moncloa

El equipo de Emmanuelle Macron me ha tomado cariño y me ha hecho viajar a La Moncloa, donde el presidente de los franceses iba a encontrarse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez

El equipo de Emmanuelle Macron me ha tomado cariño y me ha hecho viajar a La Moncloa, donde el presidente de los franceses iba a encontrarse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Aunque no tenía un propósito concreto mi presencia, pues Carmelo me dijo que ya lo recogería de agencias, sí pasaron algunas cosas que merecen ser sacadas de las bambalinas.

Macron no es tan fiero como lo pintan. Esa anécdota que circula por todas partes de cuando se enfrentó a un adolescente que lo tuteaba no responde al carácter de Macron. En el aeropuerto saludó, de tú, y dejó que lo tutearan.

Como esto del tú y el usted da tanto de qué hablar, le conté la famosa anécdota de Javier Solana, al que un periodista de la radio le preguntó, cuando al ilustre físico Felipe lo nombró ministro de Cultura, cómo debía tratarlo en la entrevista que le iba a hacer. Solana le respondió al desprevenido compañero: “Tráteme usted como quiera”.

A Macron le gustó mucho el chascarrillo, y me dijo, con el francés perfecto que lo distingue: “Lo usaré la próxima vez, jajaja”. Y pasó a explicarme con mucho detalle lo que había pasado cuando el muchacho lo interpeló en medio de otros chicos de su edad. En aquel momento había una enorme cantidad de críos que creían posible abordar a un presidente de la República como si fuera uno más entre sus pares. “Y un presidente de la República”, me dijo el presidente Macron, “es el presidente de todos los franceses, y a esa dignidad hay que tratarla con el respeto institucional que se merece”. Si el chico hubiera estado solo, me explicó, seguramente hubiera seguido tuteándolo. “Pero ante la multitud uno ha de ser pedagógico.”

Después de esa conversación tuve mucho interés en fijarme en el tratamiento que le daría, al llegar, al presidente español. Hice todo lo posible por estar cerca, pero ni yo tenía el rango para acercarme ni la cara para hacerme el encontradizo. Así que le pregunté a uno de los miembros del equipo presidencial con el que ya tengo cierta confianza por el particular.

-¿Cómo se trataron Macron y Sánchez?, le pregunté.

-De usted, naturalmente. Macron siempre trata de usted a sus iguales también.

Así se hace. A partir de ahora he decidido tratar de usted también a Carmelo Rivero.