TRIBUNA

Agosto

Agosto es el mes de las vacaciones

Agosto es el mes de las vacaciones. Algunos dicen que sirve para cargar las pilas y volver con más bríos a la actividad de septiembre. Pero agosto, que es un mes de cosechas, es un periodo productivo, aunque no lo parezca. Los índices de empleo suben al aumentar la demanda de servicios y, pese a que parezca una contradicción, el ocio actúa como un provocador del trabajo. No todos se van de vacaciones, y los que no tienen esa suerte disfrutan de la oportunidad de hallar una ocupación temporal para atender a los que sí lo hacen. La sociedad está organizada así y todo va en función del calendario escolar para que las familias puedan hacer coincidir su descanso con el de sus hijos. El clima es el que manda. Por eso en Argentina el curso empieza en febrero y acaba en diciembre, al contrario que aquí.

Otra característica de esta temporada de asueto son las Informaciones Públicas, que se hacían para coger por sorpresa a los incautos administrados. Esto mereció un libro del catedrático Jesús González Pérez denunciando esta actitud picaresca dentro de la Administración.

Pero hay otra importante cuestión a tener en cuenta, y es la paralización de la actividad parlamentaria y de los tribunales de justicia. Todos vacan en agosto. Los cabezas de cartel de los medios informativos son sustituidos por personajes de segundo nivel, y la carencia de noticias hace que surjan las llamadas “serpientes de verano”. Este es el mes del monstruo del lago Ness y de tantos culebrones que se fabrican para dar oportunidad al sensacionalismo elaborado por los redactores de tercera.

Curiosamente en este agosto, cuando los tribunales no funcionan, se ha abierto un frente judicial en los medios de comunicación que disponen de toda la libertad para hacer juicios sin que obtengan la debida respuesta y comprobación por parte de los órganos jurisdiccionales.

Los periodistas se han convertido en auténticos presidentes de sala y sus acompañantes tertulianos en vocales de las audiencias que ahora permanecen inactivas. Nadie les puede contradecir. Menos mal que la mayoría de los ciudadanos está en el chiringuito tomando cerveza, o sirviéndola los que tienen menos suerte. Desde allí no se escucha la voz gritona de una señora rubia con nariz aguileña que imparte clases de Derecho hasta a los magistrados del Tribunal Supremo. Quizá la oigan desde un lugar recóndito de las Bahamas en donde puede ser que una de sus señorías esté tomando el sol.

Todo esto tiene que ver con que el nuevo Gobierno lleva apenas dos meses ejerciendo y no hay que perder ni un segundo en una campaña electoral que se ha abierto al día siguiente de la toma de posesión. Nadie sabe lo que va a pasar ni cuáles van a ser los apoyos para aprobar los próximos presupuestos, ni qué reacciones habrá ante las salidas anunciadas por el presidente de la Generalitat de Catalunya. Todo está en el aire, a pesar de las encuestas y de las declaraciones de promesas de difícil cumplimiento. Por eso este año agosto no es inhábil.