SANTA CRUZ DE TENERIFE

Sin limpieza no hay seguridad

Mientras Cabildo y Ayuntamiento no acaban de fijar un punto de encuentro, las malas condiciones de los cauces de los barrancos que discurren por la ciudad siguen empeorando

El barranco de Santos es el mejor ejemplo de la desidia en lo que al mantenimiento de los cauces se refiere. Sergio Méndez
El barranco de Santos es el mejor ejemplo de la desidia en lo que al mantenimiento de los cauces se refiere. Foto: Sergio Méndez

El desarrollo de Santa Cruz sobre el territorio lo han marcado en buena medida sus barrancos. En torno a ellos se fue construyendo una ciudad que, en algunos casos, ha engullido esos cauces, y, en otros, se ha alzado junto a ellos en altura. El barranco de Santos es el más conocido dada su longitud, 40 kilómetros cuadrados de superficie, que lo convierten, además, en el sexto mayor de toda la Isla. En gran parte de su trama urbana las viviendas se asoman a su cauce, en el que, lamentablemente, puede verse gran cantidad de maleza, que, como ocurrió el pasado viernes, puede convertirse en una bomba incendiaria. Pero también hay otros, como el de Tahodio, Las Huertas o el Bufadero, que también discurren por la trama urbana y cuya limpieza resulta vital para la seguridad de las personas y de los bienes.

En barrancos como el de Santos, el propio Consejo Insular de Aguas de Tenerife (Ciatf) considera que presentan riesgos para las personas, precisamente por la cercanía de viviendas al cauce. Que los barrancos se mantengan limpios de maleza y enseres es vital y que la Corporación insular se remita a un convenio de hace 18 años para “desentenderse” de su limpieza, como desde Santa Cruz entienden que ha hecho, resulta llamativo. Igual de chocante que, viendo el estado en el que está el citado barranco, desde el Ayuntamiento no se hayan puesto manos a la obra para despejarlo todo lo posible. En todo caso, lo que sí está claro es que la “colaboración” de la que habla el citado convenio no parece activa al menos en estos momentos.

Esa importancia, la de que los cauces urbanos deben mantenerse limpios, llevó a que, hace ya un año, y aunque el convenio de colaboración de 2000 siga vigente, el Ayuntamiento de Santa Cruz, de forma unánime, aprobara una moción para instar al Cabildo a realizar dicha limpieza. La moción, presentada por el PSOE, consiguió el apoyo del resto de grupos, y en ella se recordaba que las peculiaridades de la orografía en las Islas Canarias hacen que la población se haya asentado en las proximidades de los cauces de barrancos, y en Santa Cruz esa situación no es distinta. En el texto se recordaba que el buen estado de mantenimiento de los cauces tiene una influencia directa en la vida de las personas, “ya que cuando estos se desbordan en episodios de lluvias torrenciales, innumerables son los bienes que se ven afectados”.

La maleza ha poblado buena parte del cauce del barranco de Santos. S. Méndez
La maleza ha poblado buena parte del cauce del barranco de Santos. Foto: Sergio Méndez

“Uno de los casos que hemos tenido conocimiento en las últimas semanas es el del barranco de Tahodio, que en su desembocadura separa los barrios de La Alegría y de Residencial Anaga”, recordaba entonces el PSOE, partido al que, por otra parte, pertenece el responsable de Aguas del Cabildo, Manuel Martínez.

Por tanto, “un correcto mantenimiento del mismo se vuelve indispensable para que la ciudadanía que reside en estas zonas no se pueda ver afectada cuando se produzcan lluvias de gran nivel. Así, si el cauce del mismo está limpio, se causarán menos perjuicios a la población”. La moción dedicaba una especial atención al barranco de Tahodio, puesto que tiene una particularidad, “que no cuenta con puentes que garanticen el tránsito rodado más que en su desembocadura”. Entonces se hacía referencia al mal estado de ese camino y se pedía que se adecentara. Tras esta exposición de motivos, se llegó al acuerdo de que el Ayuntamiento de Santa Cruz instara al Consejo Insular de Aguas del Cabildo de Tenerife a mejorar el mantenimiento de los barrancos de la ciudad, especialmente en los tramos que discurran por zonas urbanas, y dejarlos en condiciones de limpieza adecuadas.