Festival Hispanoamericano de Escritores

Chirinos y Balza, sobre la tragedia y la ficción de Venezuela

Después de España, Venezuela es el país con mayor representación en el Festival Hispanoamericano de Escritores que se está celebrando esta semana en Los Llanos de Aridane

Juan Carlos Chirinos, el poeta palmero Ricardo Hernández y José Balza. | D. S.

Después de España, Venezuela es el país con mayor representación en el Festival Hispanoamericano de Escritores que se está celebrando esta semana en Los Llanos de Aridane. Algo que no puede extrañar teniendo en cuenta los lazos que une las Islas con el país caribeño. Dos destacados representantes de la literatura venezolana, José Balza (Delta del Orinoco, 1939) y Juan Carlos Chirinos (Valera, 1967), analizan el oficio de escritor, pero también la situación de su país, marcada por una profunda crisis económica, social y política que no es indiferente a la creación literaria.

De hecho, el último libro de Chirinos, Venezuela. Biografía de un suicidio, es un ensayo “sumamente audaz, sumamente duro” sobre la situación del país, según Balza. Porque pese a que el autor reside en España desde hace 21 años, Venezuela tiene una presencia constante en su obra.

“En mi obra todo el tiempo hablo de Venezuela, es inevitable, pero yo no utilizo la literatura para hacer política, ni para hacer denuncia social, otra cosa es el ensayo. Yo no quiero que mi literatura sirva para enseñar”, comenta Chirinos. En esta línea sostiene que “los mejores escritores venezolanos que han hablado del país son los que eliden hacer la referencia directa”.

José Balza, de quien Chirinos reconoce que es su maestro, vive en Venezuela. “Allí tuve el privilegio de nacer en un lugar sumamente apartado del mundo, en la salida del Orinoco hacia el océano, el Delta” Un lugar, sostiene, cuya “belleza salvaje ha sido perturbada, sobre todo últimamente, por el atraso general del país. El abandono general de la dirección política del país se refleja mucho más allá. El privilegio se ha convertido en una tortura personal”.

El autor de Después Caracas, indica que el país ha llegado a esta tragedia entre otras cosas por “la frescura, la irresponsabilidad, la espontaneidad venezolana de permitir que fuera ascendiendo gente como la que gobierna”. Por eso da la razón a su discípulo, del que asegura que hace años que lo ha superado en el terreno literario, cuando dibuja la situación de Venezuela como un suicidio.

Balza,a pesar de que vive en Venezuela, no teme represalias por sus críticas al Gobierno de Maduro. “Esta gente son unos ignorantes, para ellos no existe el otro lado, el del pensar.Son ellos y nada más, con el brutal uso de la violencia militar, la censura, el petróleo y el dinero. Eso es todo. Ellos no oyen lo que un gran poeta como Rafael Cárdenas pueda decir sobre lo que ellos hacen”.

Chirinos sostiene que “la dictadura, el totalitarismo, es un virus del mundo que ha ido mutando y se ha ido haciendo sofisticado”. Así compara el cambio de imagen que se ha producido desde un dictador como Pinochet frente a la de los actuales, donde se emplean “los chistes o se ponen a bailar”. “Antes, por un poema, los mandaban a Siberia , ahora no. Al revés, ahora dicen déjalos que hablen, mejor, mientras más nos insulten, más podemos mostrar al mundo que somos abiertos, pero por otro lado le quitamos la comida, el quitamos todo. Yo prefiero que me castiguen”.

El chavismo, a juicio de Balza, no ha favorecido la creación de una corriente literaria a su alrededor. “Quien gobernó durante 15 o 16 años antes de ahora no dejó escrito ni un texto. Un presidente que no dejó un mensaje escrito de su pensamiento, indica el nivel literario de un Estado. No existe. Existen los refugiados que están al lado del Gobierno y que no escriben, solo hablan elogios”.

En este sentido, Chirinos destacó que los intelectuales que se quedaron del lado del chavismo, como Luis Brito García, Luis Alberto Crespo, Gustavo Pereira, que con anterioridad tenían una obra reconocida, la empeñaron en el chavismo”. “Crespo llegó a decir que Chávez era el mejor poeta de la historia de Venezuela. Una cosa de un rastrero absoluto y así van a pasar a la historia, como unos miserables. Luis Alberto Crespo es un miserable”.

Entrando más de lleno en el terreno de la literatura, sobre la que ambos escritores dialogaron en la jornada de ayer con alumnos de diversos institutos de la comarca del Valle de Aridane, acompañados por el poeta palmero Ricardo Hernández Bravo, Chirinos sostiene que “la conciencia del lenguaje” es el elemento más importante que debe manejar el escritor. “He leído a escritores famosos que no saben usar las preposiciones, que parecen fáciles de emplear, pero no lo son porque sus usos son muy sutiles”. “Un escritor que no piensa en el lenguaje que utiliza, no avanza”, añade.

Balza fue más allá y defendió que esta conciencia del lenguaje no solo es una prioridad para el escritor, sino “para que cualquier ser humano pueda entender la vida y la existencia”. “¿Qué puede hacer un escritor por su tierra, por su origen? Lo primero es tratar de reflejar y comprender esa región en la escritura y luego intentar ue esa escritura influya sobre la gente para mejorarla, hacerla más consciente. En la medida que se contribuya a que a gente pueda pensar y usar el lenguaje de forma coherente, estará más cerca de ver los conflictos, los problemas y resolverlos”.