despuÉs del paréntesis

Economistas

Cuando en octubre del año 2008 la Real Academia de las Ciencias de Suecia anunció que el norteamericano Paul Krugman (Albany, 1953) era el Nobel de economía, la ortodoxia tembló

Cuando en octubre del año 2008 la Real Academia de las Ciencias de Suecia anunció que el norteamericano Paul Krugman (Albany, 1953) era el Nobel de economía, la ortodoxia tembló. Krugman no es un economista tipo. Entre otras cosas porque manifiesta su opinión en un periódico (The New York Times) y con ello señala algo que no debe airear un académico tal, que los modos con los que la economía se mueve afectan, para bien o para mal, a su objetivo, a los consumidores, a los ciudadanos, en especial a los más débiles. Lo que Krugman ha puesto encima de la mesa es algo parecido a lo que puso sobre la mesa el escritor italiano Antonio Tabucchi en los años de 1990: la consecuencia ética, eso por lo que se puede afirmar que no todo vale (en lo político, en lo religioso, en lo judicial, o en lo económico…)

¿Los economistas dónde están? Los datos son inefables y no por exclamativos son menos admisibles o contestables. Por ejemplo, uno, el proyecto de la ONU de acabar con el hambre en el mundo se ve truncado en los últimos tres años. Hay más gente que la padece ahora, sobre todo los niños. Dos, si se suman las muertes por la inmigración africana hacia Europa, las cifras hacen temblar. No es suficiente con perseguir a las mafias, han de ponerse sobre la mesa las causas, causas que nos hacen confirmar lo inefable: antes perecer en el mar que permanecer en el lugar. Tres, si el número de pobres se ha multiplicado por la crisis, la de los ricos más. Cuatro, la derecha se jacta de los nuevos empleos y se repara en la precariedad y en los sueldos, personas que, a pesar de trabajar, siguen siendo pobres. Cinco, se estima la impudicia que toca a la ley de dependencia, o, seis, a los recortes en la sanidad pública, la de todos, la de los que no la pueden pagar, o, siete, en la enseñanza, asimismo pública, los que ven desvanecerse el sueño de la igualdad, etc.

¿Qué explican los economistas? Le comenté a un conocido de esa índole de la ULL que me producía angustia lo que hicieron aquellos financieros de EE.UU. con el dinero que se les dio para salvar a su empresa, vacaciones en un hotel de súper lujo con todos los gastos pagados. Respuesta: para nosotros, eso es una banalidad; el mundo va mejor.

Economistas y pensadores como Krugman defienden a la empresa por la responsabilidad social. Eso es lo lícito, repartir es reparar. De manera que el silencio cómplice de muchos de los que nos rodean confirma la procacidad: ¿el dinero dónde está?

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