el charco hondo

El panteón de los años perdidos

Una tesis, comúnmente aceptada, concluye que hay que dar por bueno, cierto e incuestionable que a los convenios solo les faltaba plantarle la firma correspondiente (a todos, en general, y al de carreteras en particular). Entendiéndose como tal una afirmación cuya veracidad ha sido suficientemente demostrada, explicada o justificada, según esta tesis el PP abandonó el Gobierno de España dejando tareas, compromisos y acuerdos debidamente tramitados, los expedientes cumplimentados y los pasos administrativos ya dados. ¿Qué ocurrió? Si se acepta que los convenios estaban listos para sacar del horno y servir en la mesa, entonces sí, y solo entonces, cabe comprar tal hipótesis, bendecirla, y creerse que cuando al PP le levantaron el Gobierno sobre la mesa de los ministerios estaban los bolígrafos preparados para rematar. Ésta es, así descrita, una tesis. Hay otra. Quizá haya unas cuantas más, pero qué menos que detenerse en la otra. Entre otras razones, porque resulta tan descabellado que los socialistas demoren las firmas por puro vicio -retrasos que ante la opinión pública de las Islas desgasta al PSOE- que anima a buscar una explicación a lo inexplicable con una segunda tesis. Y, según esa hipótesis alternativa, hay quien asegura, con la mano apoyada sobre los presupuestos generales del Estado, que los técnicos del Ministerio (o misterio) de Fomento no tenían constancia de los términos, tramitación o pasos administrativos del cacareado convenio de carreteras, que no había propuesta ni borrador alguno, sí conocían las reuniones políticas o los anuncios en prensa, pero sin que a sus ojos ocurriera algo que no fuese esos encuentros y un aluvión de titulares en el quiosco; en definitiva, que la cosa no pasó del peldaño que pisan las declaraciones estrictamente políticas. Metiendo las dos primeras tesis en una coctelera asoma una tercera tesis, y pasa por concluir que ni los convenios estaban tan bien como dijo el PP ni tan mal como dice el PSOE, de tal forma que los socialistas pudieran estar dramatizando para acabar vendiendo que han sido ellos los que salvaron los convenios. Tanto si la tesis buena es la primera, la segunda o la tercera, la consecuencia es que nos hemos plantado en otoño con la casa sin barrer y las carreteras sin hacer. O, dicho de otra manera, habrá sido cosa de Juana o de la hermana, pero 2018 se ha ganado un sitio destacado en el panteón de los años perdidos.

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