Festival Hispanoamericano de Escritores

La ciencia y la literatura rinden homenaje a Stephen Hawking

Rafael Rebolo y Jorge Casares valoran el papel que jugó la creatividad en el científico para “empujar las fronteras de la ciencia”

La literatura y la ciencia no son universos ajenos e independientes, que se expanden uno al margen del otro. Comparten un espacio común que escapa a cualquier método, que tiene que ver con el ejercicio de la imaginación, tan relevante en el proceso para crear historias como en la evolución del conocimiento del mundo que nos rodea. Conceptos como big bang, la gran explosión, perteneciente al terreno científico, tienen una fuerza poética para explicar la realidad que va más allá de la mera descripción.

Por esa razón y porque se celebra en La Palma, uno de los lugares del mundo más privilegiados para la astronomía, no chirría que el Festival Hispanoamericano de Escritores realizara anoche un homenaje al científico Stephen Hawking, en el que participaron las escritoras Mónica Lavín y Carmen Posadas, por el lado de las letras, y Rafael Rebolo, director del Instituto de Astrofísica de Canarias, y el investigador Jorge Casares, por el de la ciencia.

Rebolo destacó que las principales contribuciones a la ciencia de Hawking están basadas en los campos de investigación en los que trabajó: el origen del Universo y los agujeros negros. Precisamente Jorge Casares aportó en 1992 la mejor evidencia hasta la fecha de la existencia de los agujeros negros.

Estos ámbitos de estudio se conocen como “singularidades”. “Fenómenos que con las leyes habituales de la Física no podemos interpretar, sino que requieren avances sobre estas leyes, y a eso se dedicó Stephen Hawking, a empujar las fronteras del conocimiento”, destacó Rebolo.

Es precisamente en este terreno fronterizo donde, a juicio del director del IAC, juega un papel importante la imaginación, al igual que en la creación literaria. “En la ciencia también hay creatividad y se requiere de imaginación y en Hawking estaban las dos cosas”, añadió.

También fue capaz de llevar al gran público la literatura científica, algo que “muy pocos en la historia han sido capaces de hacer”. “Nadie -prosigue Rebolo- ha llegado tan lejos en atraer a la gente a los problemas de la ciencia, de la astrofísica y, por tanto, nosotros, los astrofísicos, tenemos que estarle muy agradecidos porque sin el interés de la gente está claro que la ciencia no puede progresar”.

Jorge Casares es una de las principales autoridades mundiales en el estudio de los agujeros negros. A diferencia de Hawking, que era un teórico puro, aborda este fenómeno desde el campo observacional, en su búsqueda y caracterización.

El científco también abordó la relación entre ciencia y creación artística y destacó que aunque el método científico se aparta de otros procesos creativos como el literario, reconoció que “los grandes avances en ciencia se han producido cuando uno ha sido capaz de salir del esquema, del modelo y ver la realidad desde una perspectiva distinta y ahí sí que hace falta intuición e imaginación”.

Tanto Rebolo como Casares destacaron que Stephen Hawking es uno de los grandes científicos de la historia, que no obtuvo el Nobel probablemente por una cuestión de tiempo, el suficiente para demostrar alguna de sus teorías, como la llamada radiación Hawking. A su talla científica, Rebolo añadió su capacidad “sobrehumana” para realizar este trabajo con las gra