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La historia desgarradora de los niños torturados en las ‘hieleras’ de EE.UU.

Entrevista en exclusiva para DIARIO DE AVISOS a Jeanette Vizguerra, una de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista Time, que arriesga su vida en defensa de los menores detenidos en la frontera y separados de sus familias

eanette Vizguerra emigró desde México a EE.UU. en los 90. Es madre de 4 hijos, 3 de ellos estadounidenses. / DA
eanette Vizguerra emigró desde México a EE.UU. en los 90. Es madre de 4 hijos, 3 de ellos estadounidenses. / DA

Cientos de niños encarcelados aún en centros de detención para inmigrantes indocumentados en Estados Unidos son en muchos casos víctimas de abusos físicos, sexuales y psicológicos, según han denunciado organizaciones de derechos humanos, y cuyos datos constan en sumarios judiciales.
Son niños que, víctimas de torturas- como pasar horas atados a sillas de metal, con hambre, con frio, drogados contra su voluntad y con miedo,- no entienden lo que está pasando, no obtienen respuestas a sus preguntas, y sus padres en muchos casos deportados, no tienen noticias de ellos, ni manera de encontrarlos. Son los niños de las “hieleras”, durmiendo en finos colchones sobre hormigón y escondidos del mundo, para que nadie escuche su llanto.

La política de tolerancia cero de las Administración Trump llevó a la separación de familias de inmigrantes indocumentados en la frontera. Miles de niños fueron arrancados de los brazos de sus padres sin que el gobierno tuviera un plan de reunificación. En junio de este año, un juez dictaminó que la política de Trump en este aspecto era despiadada y ordenó la paralización de la práctica, dando un plazo de un mes para que estas familias pudieran volver a estar unidas. Una tarea prácticamente imposible al no haberse establecido nunca un plan para que pudieran reencontrarse.

Pero hay quienes están atentos y luchan por una solución. Una de las personas que se juega la vida a diario para ayudar a estas familias es Jeanette Vizguerra.

Hace ya más de una década que conocí a Jeanette en Denver, Colorado. En aquel momento su historia era muy similar a la de cualquier inmigrante indocumentado en Estados Unidos: emigró desde México a finales de los noventa buscando un futuro mejor para su familia, se estableció y luchó para sacar adelante a los suyos, y un día es parada por una infracción menor de tráfico que inicia su descenso a los infernos del sistema migratoria estadounidense. Tras apelar su caso, consiguió esquivar la deportación por un tiempo, solo para volver a caer en las garras de la “migra” tras su visita a México para asistir al funeral de su madre. Esta vez el viaje fue mucho más peligroso, un viaje que ya de por sí conlleva los peligros de los asaltantes de caminos, los “coyotes”, cruzar el desierto, y volver a ser arrestada. Jeanette ha estado tres veces detenida, y conoce muy bien la situación. Es madre de cuatro hijos, tres de ellos ciudadanos estadounidenses, y aunque tiene pendiente su expulsión del país, se ha convertido en una importante abanderada de los derechos de los inmigrantes.

Hoy hablamos con ella en DIARIO DE AVISOS, para que nos cuente su historia, y cuál es la situación actual de los cientos de niños que aún están detenidos.

M: Jeanette, ¿Cuál fue el momento decisivo que cambió tu propósito en la vida?
J: “En 2011, cuando todavía las leyes de inmigración eran muy fuertes bajo Obama, teníamos operativos para vigilar detenciones injustas. Vimos a una mujer que habían detenido por una infracción de tráfico, ella rogaba desesperada a los policías que por favor no la arrestaran, que era madre soltera y no tenía quien recogiera a sus hijos de la escuela. Yo vi con impotencia cómo se la llevaban y no podía hacer nada, no sabía dónde estaban sus hijos y si me acercaba me podrían detener por obstrucción policial. No pude hacer nada mientras se la llevaban a rastras…. Ese día lloré -me cuenta Jeanette sin poder evitar llorar por teléfono recordando la historia-, todavía hoy me afecta porque me pongo en esa situación. Lloré con rabia, con impotencia, y empecé a organizar grupos con aliados entre los mismos americanos… Alguien tiene que hacer algo por los niños.”

M: Pero Jeanette, sabiendo lo que les espera, ¿por qué siguen llegando los inmigrantes indocumentados a EE.UU.?
J: “Si te persiguen en tu país y te van a matar, van a matar a tus hijos, te vienes arriesgándote a que te separen de ellos, porque es mejor eso que te los maten. Por eso venimos, no es por gusto. Pero al llegar a EEUU nos preguntamos, ¿ésta es la América grande, ese país maravilloso donde íbamos, a diferencia de nuestros países en Latinoamérica, a estar seguros?
La voz de Jeanette siguió creciendo, y aunque ella es delgada y de no gran estatura, la persona qué es y los ideales y principios que representa son gigantes. Por su incansable labor, Jeanette fue reconocida como un ícono entre las 100 personas con mayor influencia a nivel mundial por la prestigiosa revista Time en 2017”.

M: ¿Te ha cambiado la vida recibir este reconocimiento?
J: “Ese reconocimiento me trajo cosas buenas pero también muchas cosas malas. Buenas en el aspecto de que me abrió puertas para continuar con esta lucha, pero también me ha traído muchas amarguras, quizás por envidia. Los movimientos pro inmigrantes podríamos lograr mucho más si dejáramos a un lado el afán de protagonismo y coordináramos mejor nuestras acciones”.

Este domingo, Jeanette se la juega otra vez en una cadena de protestas contra las condiciones de los centros de detención y a favor de la reunificación de las familias. Las cárceles y centros de detención en Estados Unidos en muchos casos son centros privados que necesitan mantener una cuota de presos para cobrar y mantenerse abiertos, sin importar que las condiciones sean deplorables.

M: Tú has pasado tres veces por estos centros de detención, y conoces de primera mano la situación de estos niños. ¿Son realmente tan terribles como los describen?
J: “Yo lo he vivido, sé cómo es el trato. Los llamamos “hieleras” porque siempre hace muchísimo frío. Como adulto lo pasé muy mal, la comida es de mala calidad, no hay atención médica. Los niños en jaulas, los colchones, mantas de aluminio y sin ropa de abrigo, sin sus padres, llorando, el dolor que sufren…¿Cuántos niños han sido violados? en uno de estos albergues el trabajador que violó a varios niños tenia VIH. En vez de venir a buscar seguridad vinieron a encontrar un infierno. Yo no puedo imaginar que mis hijos pasaran por algo así. Como madre una dice, si le pasara esto a mi hijo, yo me vuelvo loca…”.

M: Tú fuiste detenida por primera vez durante el mandato de Obama, ¿cuál es la diferencia con respecto al Gobierno de Trump?
J: “Se está recrudeciendo la manera en que se está haciendo. La diferencia con Obama es que te daban oportunidad de defender tu caso. Hubo más familias en proceso de deportación, pero este gobierno actual es cínico, cruel, quiere superar la meta en cifras de Obama, y en algún momento lo va a lograr. El miedo de mucha gente es que salga reelegido”.

M: ¿De quién es la culpa de lo que está pasando en Estados Unidos?
J: “El problema es que siguen los juegos políticos. Es verdad que Trump está haciendo el mayor daño posible, pero más culpable es el Congreso que no ha hecho nada. Da igual si el partido es rojo o azul, son cómplices. El Congreso es muy culpable de mucho de lo que está pasando por no haberle puesto freno”.

Jeanette ha salido hoy a la calle a organizar nuevas protestas, a hablar en foros y convenciones a costa de su seguridad. Lo seguirá haciendo pese a que una orden de deportación pende sobre su cabeza y su particular espada de Damocles caerá en marzo de 2019.

Mientras tanto, funcionarios del Gobierno tratan a ciegas de encontrar a los inmigrantes deportados sin sus hijos por medio de llamadas telefónicas que muchas veces se pierden en remotas aldeas, deportaciones apresuradas al país equivocado, y algunos padres y madres que, aun siendo localizados, con todo el dolor del mundo no contestan el teléfono sabiendo que las terribles condiciones en las hieleras, son mejores que las que le esperan a sus niños en su propio país, por lo que con el corazón roto renuncian a su regreso.