El problema no es la tesis, claro que no. La tesis es munición, gasolina para dar vidilla a la hoguera, caja de fósforos empeorando las consecuencias de un escape de gas. La tesis de Sánchez no deja de ser tambores de acompañamiento, guarnición con la que mejorar la presentación del plato. El asunto no es que la tesis sea floja, o mala, o incluso que sea pobre de narices. La cuestión no es que el presidente no haya aportado algo mínimamente aprovechable con su trabajo, o que haya abusado de las fuentes, tampoco que lo hayan ayudado uno, dos o tres. Su problema no es ese porque en el peor de los escenarios la cosa no pasa de que, sea así o más o menos así, debamos concluir que tenemos un presidente del Gobierno de España que, tiempo atrás, hizo una tesis que no aporta nada, con más relleno que sustancia -cutre, que diría Iglesias-. Vale. Mal hecho. Mal hecha. Ya pudo esforzarse un poco más. De acuerdo; pero, ¿y?, ¿y qué más? No hay delito. No hay irregularidad. No hay máster regalado. No hay juzgado, tampoco imputación. No se da en este caso el imposible (imposible, sí) de aprobar en un puñado de semanas doce de las veinticinco asignaturas de Derecho. No hay nada, no lo hay más allá de una tesis del montón. Se comprometió a convocar elecciones e incumplió, sí, debió cumplir con la palabra dada, sin duda, pero otra es la razón por la que la gran derecha está bombardeando a este Gobierno con furia, enloquecida. La derecha de siempre, en sus distintas versiones, no ha digerido que se les haya colado en Moncloa sin que hayan sabido evitarlo. No es la primera vez. Zapatero ya lo vivió, y padeció. La gran derecha lleva mal los goles en propia puerta. Ciudadanos y PP comparten luto; en el primer caso porque la moción de censura a Rajoy los dejó en fuera de juego, y en el caso del PP porque algunos -no todos, pero sí unos cuantos- consideran que su sitio es constitucionalmente el poder. Cierto que los primeros ciento y pico días de este Gobierno son manifiestamente mejorables, pero acojona cómo se las gastan algunos en la gran derecha con tan espeluznante acoso y derribo a un presidente puede que algo flojo, como su tesis, pero incontestablemente legítimo. Alguien en el PP ha dicho que los socialistas no pueden dar lecciones de nada, y lo dijo sin desmayarse; es de traca que este PP, con lo que tiene en la mochila, se escandalice porque alguien ha hecho una tesis pobre, mala, del montón.
Lecciones de nada
El problema no es la tesis, claro que no. La tesis es munición, gasolina para dar vidilla a la hoguera, caja de fósforos empeorando las consecuencias de un escape de gas
