
Un rapero (Arkano), uno de los humoristas más seguidos de la actualidad (David Broncano) y una gala en la que los jugadores que representaban a cada club eran cuestionados no solo por el baloncesto, sino por sus aficiones y aquello que hacen en el tiempo libre. La ACB tiene claro que su futuro próximo pasa por acercarse a los jóvenes. Es a ellos a los que tiene que captar y a los que tiene que despertar su interés porque es ahí donde está su capacidad de crecimiento como Liga Endesa.
La sede central de la compañía energética en Madrid acogió, un año más, el acto de presentación del próximo campeonato. Sobre un escenario que evocaba una pista de baloncesto, Antonio Martín, su presidente, admitía que quieren “llegar a más público”, algo que pasa, fundamentalmente, por acercarse a la nuevas generaciones.
“Desde la ACB trabajamos para captar más afición. Hay un público joven al que hay que fidelizar para, cuando ya maduren, sigan siendo aficionados al baloncesto”, indicaba Félix Hernández, presidente del CB Canarias, uno de los clubes que ha llevado la voz cantante en la asamblea de la ACB que, precisamente, ayer se reunió en Madrid para abordar un posible cambio en el sistema de competición, otro de sus retos de futuro: “Debatiremos la posibilidad de un cambio de formato que ahora mismo está muy verde. Quizás el próximo curso podría salir”.
La intención es llegar a acuerdos donde ninguna entidad se sienta discriminada, atendiendo a las necesidades de todos: “Intentaríamos que hubieran menos partidos para los clubes de Euroliga. Será complejo, pero vamos en buena línea”. Eso, en ningún caso, implica una reducción de equipos, pero la intención sería que los equipos que participan en la máxima competición continental, disputaran 30 encuentros, mientras que el resto lo haría, como hasta ahora, con 34 jornadas.
Dentro de la intención innovadora de Antonio Martín, la Liga Endesa quiere continuar creciendo, además de manera consensuada, sin dejar de lado a ninguna otra entidad, intentando innovar en algunos aspectos, algo que parecía imposible hace solo dos años.




