
Varios colectivos y asociaciones de defensores de los derechos de los animales han protestado en las calles de Japón contra la precaria situación que vive Honey, un delfín que ha sido abandonado dentro de una piscina de un parque acuático.
El animal lleva más de 7 meses en el recinto, con la única compañía de 46 pingüinos que también fueron abandonados por el propietario del parque. Debido a la insalubridad del lugar en el que todos ellos se encuentran, la salud del mamífero ha comenzado a resentirse.
Han sido los antiguos trabajadores del parque quienes se han encargado de alimentar todo este tiempo a los animales, aunque ya han avisado: casi no queda pescado congelado en el parque con el que alimentarlos. Además, algunos expertos han alertado de que el comportamiento de la delfín empieza a mostrar que su salud mental “se está agravando” por las condiciones que vive en los últimos meses.
Honey llegó al parque hace 13 años tras ser capturada en la bahía de Taiji, famosa por las cacerías de delfines de los pescadores locales. En su caso, ponerla en libertad sería condenarla a muerte porque seguramente regresaría a la bahía de Taiji, donde podría acabar en alguno de los restaurantes locales.
A pesar de las protestas, de momento ningún otro parque marino de Japón se ha ofrecido para encargarse del cuidado de los pingüinos y la delfín.




