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Vacunas, ¿sí o no?

En los últimos años ha aumentado el número de personas que pertenecen al llamado 'movimiento antivacunas'

Por Iván Abrey Yanes

Las vacunas son uno de los avances más importantes en la historia de la medicina, junto con la cloración del agua, las mejoras de las condiciones socio-sanitarias y el descubrimiento de los antibióticos. Cada uno de estos hechos, han disminuido enormemente la morbimortalidad de la población y ha mejorado la calidad de vida.

Actualmente, estamos presenciando la aparición de epidemias de ciertas enfermedades previamente controladas, como los brotes de sarampión que asolan ciertas áreas del continente europeo. Todo ello, en probable relación con un mayor arraigo del movimiento antivacunas.

Es importante reseñar que la vacunación induce una protección grupal, a pesar que se administren de forma habitual. Para evitar la propagación de una determinada enfermedad, es necesario tener vacunado a un cierto % de la misma, variando dicho porcentaje dependiendo de la enfermedad.

¿Por qué entonces se disemina una enfermedad si el resto de la población esta vacunada?

No se sabe muy bien por qué, pero un 1% de la población vacunada no se inmuniza, esto es, no genera anticuerpos contra la enfermedad contra la que se ha vacunado; siendo susceptible de enfermar cuando entra en contacto con el agente infeccioso.

Por todo ello, cuando baja el numero de personas vacunadas a partir de cierto dintel, la población queda expuesta a la reaparición de brotes epidémicos.

¿Por qué el movimiento antivacunas tiene adeptos a pesar de los beneficios de la vacuna?

Fue Andrew Wakefield, curiosamente medico de profesión, quien publico un articulo en The Lancet, revista de gran prestigio en la comunidad médica, en el cual asociaba la vacuna triple vírica con el autismo. Años después la propia revista se retractaba tras confirmar que Wakefield había manipulado los resultados con el fin de obtener beneficios; sin embargo, el daño estaba hecho.

Son muchos los argumentos que esgrimen los simpatizantes del movimiento antivacuna; todos ellos fácilmente refutables atendiendo a los numerosos estudios realizados para ello.

¿Por qué perdura entonces?

Si rebuscamos, nos daremos rápidamente cuenta que hay actualmente laboratorios que cobran grandes cifras para, supuestamente, detectar niveles elevados de metales pesados en el organismo.

Asimismo, personas sin escrúpulos, usan agentes quelantes (EDTA) para ‘curar’ el autismo, cobrándolo a precio de oro.

Ni que decir cabe que estas terapias no son efectivas y, además, en manos inexpertas son extremadamente peligrosas, como se refleja en países como EE.UU. donde se producen varias muertes al año por el uso de esta sustancia.

En resumen, es importante concienciar a las familias que vacunar a su hijo no solo lo protegerá a él, sino también al resto de la población. Hay que incidir en la formación del personal sanitario, dado que los calendarios vacunales y la aparición de “nuevas” vacunas generan dudas en la población, que es importante resolver acorde a lo que la comunidad científica defiende y, sobre todo, demuestra.

Iván Abrey Yanes, pediatra tinerfeño
Iván Abrey Yanes, pediatra tinerfeño

Iván Abrey Yanes

Iván Abreu Yanes es natural de Santa Cruz de Tenerife. Pediatra de profesión y por devoción, especializado en dos ámbitos completamente diferentes: la cardiología pediátrica, con especial interés en las cardiopatías congénitas; y el asesoramiento en lactancia materna. En esta última se están centrando la mayoría de sus esfuerzos actualmente, con el fin de promover el mejor alimentos que se le puede dar al niño en los primeros años de vida, la leche materna.