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El IAC aspira a que los cuatro telescopios Cherenkov estén funcionando en octubre de 2022

El LST-1, que se inauguró el miércoles en el Roque de Los Muchachos, permanecerá un año de prueba, verificando su funcionamiento, antes de empezar a hacer ciencia
El LST-1 y, al fondo, el Gran Telescopio Canarias.

En la inauguración del LST -1, el prototipo de los telescopios de mayor tamaño que compondrán la Red Cherenkov (CTA, por sus siglas en inglés), había una persona especialmente feliz en el Observatorio del Roque de Los Muchachos, Ramón García López, investigador principal de la red CTA en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que se ha batido el cobre desde el origen de este proyecto, en el año 2005, para que este objetivo se hiciera realidad.

Pero este hito para el mundo de la ciencia de altas energías de poner en pie el primer gigante que escrutará el universo más extremo no es sino el primer eslabón de un camino que no ha hecho más que empezar para disponer del nodo del hemisferio norte de la Red Cherenkov.

La decisión de que se implantara en La Palma este nuevo observatorio no fue fácil, como rememora Ramón García. “Fueron años duros, muy duros y de mucha confrontación para lograr que viniera”, una vez que se realizó la propuesta de ubicación en el año 2012.

En lo que se refiere al Observatorio CTA del hemisferio sur, en Chile, de momento, está in albis. Ni siquiera se ha firmado aún el acuerdo para materializarlo. Además cuenta con la dificultad añadida de que el lugar elegido para su implantación en Chile carece de infraestructuras y tienen que empezar prácticamente de cero. Una diferencia notable con La Palma, que disponía de los equipamientos e infraestructuras necesarias para sacar adelante el telescopio en el tiempo que se hizo.

Con todo hubo retrasos. Tanto en la tramitación de la licencia como por las diferencias surgidas entre distintas administraciones, que ralentizaron un año aproximadamente la construcción del telescopio. Para el cronómetro de las administraciones canarias, un año de retraso es lo normal. Pero la cosa es bien distinta para la comunidad científica y lo estricto que son los fondos europeos, donde no permiten estirar cómodamente los plazos.

El objetivo que se ha marcado Ramón García López es que estén funcionando en octubre de 2022, es decir, en cuatro años, los cuatro telescopios Cherenkov de gran tamaño que están previstos instalar en el Observatorio de La Palma. De hecho, los fondos Feder a los que han acudido para financiar este proyecto, donde los principales inversores son España, Japón y Alemania, tienen que estar ejecutados a finales de 2022.

Por lo que saborear el triunfo del primero de estos telescopios no le va a durar más allá de este fin de semana, porque ahora toca correr para sacar adelante los otros tres en un plazo de tiempo bastante ajustado. De hecho, Ramón García confirmó que ya han sacado a licitación pública la contratación del estudio de localización y urbanización de los otros tres telescopios LST , así como el estudo geotécnico de la zona.

El calendario de este consorcio, donde participan el IAC, el Instituto de Investigación de Rayos Cósmicos de la Universidad de Tokio y el Instituto Max-Planck de Física en Múnich, pasa por sacar a licitación las cámaras de los nuevos telescopios, que “es la parte más compleja”, en diciembre.

“A principios del año que viene, esperamos sacar a licitación la estructura mecánica y cuando tengamos el estudo de urbanización, que podamos presentar el proyecto para solicitar los permisos al Ayuntamiento, poder sacar también toda la parte de la obra civil”. En resumen, el responsable del IAC en el Observatorio Cherenkov espera que de aquí a marzo de 2019 estén caminando todas las licitaciones de los tres nuevos gigantes que coronarán la isla de La Palma.

Ramón García, en el simposio “Frontiers of Astroparticle Physics”. | Iván Jiménez (IAC)

La experiencia en la tramitación de la licencia del primer telescopio puede ofrecer algo más de garantías de que no se vaya a trabar como ocurrió en el primero. “No hay que olvidar que el último telescopio para el que pedimos licencia fue el Magic II, que se inaguró en 2008. Nosotros teníamos muy poca experiencia y lo que se hizo fue básicamente replicar lo que se hizo en Magic II. Pero la cosas ya no eran así, estábamos en Red Natura y eso supuso un retraso”. A lo que hay que añadir el desencuentro posterior entre “algunas administraciones”. “Vamos a intentar hacerlo mejor y esperamos que las administraciones en la Isla también lo entiendan y las cosas no sean tan problemáticas como en el pasado”, añadió.

Mientras se van tramitando los tres nuevos telescopio, mañana comienza el período de verificación del comportamiento del prototipo que se inauguró el pasado miércoles. Fuera de focos, sin cintas que cortar ni grandes discursos, los científicos tendrán que comprobar que esta nueva maquinaria cósmica y el engranaje tecnológico del que está compuesta funciona bien.

La planificación que han realizado es que este período de prueba dure un año, momento en el que realmente se podrá comenzar a hacer ciencia con el LST-1. “La ventaja que tenemos -explica Ramón García- es que vamos a utilizar los dos Magic, que conocemos perfectamente, como telescopios de referencia”. Una ventaja así solo es posible en el Observatorio del Roque de Los Muchachos, uno de los pocos lugares del mundo donde existían telescopios especializados en el estudio del universo de altas energías.

En La Palma, además de los cuatro de mayor tamaño, está prevista la instalación de otros 15 medianos (MST), con un espejo de doce metros de diámetro. Para la construcción de esta nueva clase en la Isla, el IAC está negociando con Alemania y Francia.

En la actualidad solo operan en el mundo once detectores terrestres de rayos gamma. Además de los dos telescopios Magic instalados en el Roque de Los Muchachos, se encuentran los cinco HESS ubicados en Namibia y los cuatro Veritas de Arizona. Con estos equipos se ha logrado conocer unos 200 objetos celestes que emiten rayos gamma. El objetivo de la Red Cherenkov es multiplicar esta cantidad “al menos por diez”.

De ahí el salto cualitativo que ofrece el CTA con la implantación de un centenar de estos nuevos telescopios. Sus promotores hablan incluso de que esta nueva ventana ofrecerá a la humanidad una visión “completamente nueva del universo”.

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