
Santiago Solari, apodado el Indiecito, procede de una prestigiosa familia futbolística. Su padre, Eduardo Solari, fue futbolista. También lo fue su tío, Jorge Indio Solari, que entrenó al CD Tenerife. Y por su fuera poco, el gran Fernando Redondo se casó con su prima Natalia, a la que conoció cuando jugaba en el Tenerife.
Jorge Solari pidió como ayudante a su hermano Eduardo, quien vino a la Isla con su esposa y sus cinco hijos. De los cuatro varones, tres serían futbolistas profesionales, mientras que la mujer, Liz Solari, es modelo y actriz. El primogénito, Santiago, llegó a la Isla con 14 años y apuntaba maneras. Se había formado en las categorías inferiores del Estudiantes de La Plata. Su padre quiso buscarle acomodo en el CD Tenerife para que continuara su progresión, pero fue rechazado sin opción a prueba, para así evitar los favoritismos. El jugador encontró acomodo en el Duggi de Santa Cruz. Tras esa temporada su padre fichó por Rosario Central y él regresó a su país, donde terminó de formarse.
Casi tres lustros después, Santiago Solari regresó al Heliodoro Rodríguez López. Lo hizo siendo suplente en el Real Madrid de los galácticos, en aquel equipo de ‘Zidanes y Pavones’. Pero a la Isla no vinieron ni unos ni otros. Fallaron a la cita Beckham, Zidane, Figo, Ronaldo, Raúl, Roberto Carlos, Guti, Samuel o Salgado. Hasta Pavón se escaqueó. Helguera, Solari y Owen fueron los que asumieron el mando, pero lo pasaron mal.
El Tenerife tomó ventaja en aquella eliminatoria copera con gol de Cristo Marrero de cabeza. Antes Kelemen había evitado un gol de Morientes en el lanzamiento de un penalti. Ni Víctor Pérez Ascanio, por aquella época presidente del Tenerife, soñaba con un guión similar. Pero apareció Solari para vengarse de lo que le hicieron cuando era un niño.
El jugador argentino, con el tiempo de la primera parte cumplido, clavó una falta directa en la escuadra blanquiazul, por lo que el resultado al descanso era de 1-1. Y con ese marcador casi se llegó a los penaltis. Lo evitó de nuevo el hoy entrenador del primer equipo en el minuto 120 de encuentro. De nuevo de falta directa acabó con el sueño local de eliminar al Madrid galáctico y el Indiecito consumó su venganza.




