
Los cinco millones que el Cabildo de Tenerife había presupuestado para 2018 de cara a poder avanzar en la construcción del Circuito Insular del Motor (CIM) continúan dando quebraderos de cabeza a la propia Corporación insular.
La pasada semana, tras pregunta plenaria de Natalia Mármol, consejera insular del Grupo Popular, sobre “cuál era el grado de ejecución de la partida de cinco millones de euros contemplados en el presupuesto”, María del Cristo Pérez, consejera de Deportes de la Corporación, repitió los conceptos por los que el Cabildo había respondido el pasado mes de junio tras ser consultado acerca de cuál era el papel de Walter Sciacca en el CIM. En aquella ocasión, la Corporación insular aludió a que el italiano, tras haber sido presentado como director del trazado, era, en realidad, un asesor externo, desarrollando los conceptos por los que había sido contratado.
Diseñar modelos de negocio, apuntar a posibles patrocinadores locales o la realización de estudios previos para que “en el futuro y una vez adjudicadas las obras”, según la propia María del Cristo Pérez, el circuito “posea la homologación de las federaciones internacionales de automovilismo y motociclismo”, fueron algunas de las tareas que la consejera de Deportes señaló como destinatarias de los cinco millones que la Corporación insular había decidido presupuestar para 2018 para, por fin, poder acabar con los retrasos en el proyecto de un CIM que sigue sin ser aún una realidad tras “años de incumplimientos” como han denunciado diferentes asociaciones de motociclismo y automovilismo de la Isla.
“No se ha abandonado el proyecto, estamos trabajando de manera activa”, dijo Cristo Pérez, una respuesta que no dejó satisfecha a una Natalia Mármol que así lo hizo saber: “No me ha contestado a la pregunta porque no le viene nada bien hacerlo. ¿Si sabían que el procedimiento era tan complejo para qué promete la puesta en marcha? ¿Para callar al Partido Popular o a los amantes del motor?”.
Mientras tanto, continúa la recogida de firmar para que sean entregadas al Cabildo de Tenerife como medida de protesta ante la actual situación.




