
Fuentes autorizadas de Telefónica confirmaron que las zonas turísticas de la Isla contarán en el futuro con fibra óptica, aunque no precisan cuándo. Esta circunstancia se da por cuanto las prioridades de la compañía, en atención a la subvención de la Consejería de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento del Gobierno de Canarias, cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, Programas Operativos FEDER y FSE de Canarias 2014-2020, para desplegar redes de banda ancha de muy alta velocidad en La Palma y en cuya planificación no se contempla ni Puerto Naos, en Los Llanos de Aridane, ni Los Cancajos, en Breña Baja.
Las zonas donde se está facilitando esta cobertura de banda ancha son los barrios de La Cuesta, Gallegos, Lomo Machín, La Palmita, Las Paredes, Topaciegas y La Tosca, en Barlovento; La Montaña en Breña Baja; Santa Lucía en Puntallana; además de Aguatavar, Amagar, Arecida, El Jesús, El Pinar, Tinizara, Bellido y La Costa, en el municipio de Tijarafe, un listado en el que no figuran las zonas turísticas de la Isla que siguen sin contar con este recurso tecnológico.
En estas poblaciones que sí figuran en el listado de zonas con subvención, constituyen territorios donde la población no dispone de cobertura de redes de acceso de nueva generación, ni planes para su despliegue en los próximos tres años. Los empresarios del sector turístico en La Palma entienden que esa misma medida debería llevarse a cabo, sin que suponga en ningún caso detrimento para las zonas ya escogidas, para la instalación de la fibra óptica en las zonas turísticas de la Isla, lo que permitiría poner a disposición del ciudadano y de las empresas toda una serie de nuevos servicios de comunicaciones de alta velocidad. Este aumento de la cobertura de servicios de mayor velocidad y calidad redundaría en una mejora de las condiciones de vida y las expectativas económicas de los habitantes y empresas. Los complejos hoteleros de La Palma, en los núcleos turísticos de Los Cancajos, en Breña Baja, además de en Puerto Naos, en Los Llanos de Aridane, no han podido lograr que los operadores de telefonía lleven a cabo la instalación de fibra óptica. Esta situación coloca al sector en lo que entienden como “un bajo nivel de competitividad”, en pleno siglo XXI y en la era de la revolución digital. Desde la patronal turística entienden que este es un proceso muy complejo de asumir por parte de las propias empresas, dado que deberían ejecutar y pedir autorización para obras de gran calado, en zonas de servidumbre de las que luego se beneficiaría el propio operador de telefonía.




