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Graban en el Teide un raro fenómeno atmosférico propio de zonas alpinas: “¡Es una pasada, precioso!”

Es una estampa difícil de ver en Canarias, pero que hoy ha sorprendido en el Teide gracias a las bajas temperaturas de la pasada madrugada

Graban un raro y curioso fenómeno en el Teide. / OVAC
Graban un raro y curioso fenómeno en el Teide. / OVAC

Su nombre es pipkrake y se trata de un raro fenómeno atmosférico que se da sobre todo en zonas alpinas de suelos húmedos. Son pequeñas agujas de hielo que se forman en el suelo y que aparecen cuando la temperatura del suelo está por encima de los 0ºC y la del aire por encima de él es aún más fría.

Cuando se dan estas condiciones óptimas para que se formen los pipkrakes el suelo aparecerá cubierto de pequeños fragmentos de cristal de hielo, como si un enorme vaso se hubiera roto en mil pedazos y hubiera quedado desparramado en todas direcciones. Es una estampa difícil de ver en Canarias, pero que hoy ha sorprendido en el Teide gracias a las bajas temperaturas de la pasada madrugada. En concreto, la inusual visión ha sido grabada por un afortunado en las inmediaciones de Izaña, en la cumbre de Tenerife.

 

“Como otra de tantas mañanas invernales al iniciar el paseo para ver qué nos depara la meteorología de alta montaña nos hemos encontrado con una grata sorpresa, por primera vez en hace muchísimo tiempo puedo observar un fenómeno que describía mi abuela paterna cuando subía de pequeña a la cumbre a recoger leña durante las madrugadas del invierno, los llamados “Dientes de perro””, relataba hoy el Observatorio para la Vigilancia Atmosférica en Canarias (OVAC) en su perfil de Facebook.

Graban un raro y curioso fenómeno en el Teide. / OVAC
Graban un raro y curioso fenómeno en el Teide. / OVAC

Los pipkakres “recuerdan mucho a los dientes de un animal teniendo además la particularidad de poder cortar debido a lo afilados que son”, explicaba. “Son como pequeños colmillos, como uñas”, exclamaba mientras recogía algunas de las afiladas agujas. “¡Es una pasada, precioso!”, decía entusiasmado frente al paisaje, con el Teide al fondo; una visión tan hermosa como efímera, ya que los pipkrakes desaparecen en cuanto sube el termómetro.