CULTURA

La Casa Lercaro analiza hoy el tránsito del siglo XIX al XX

El médico, político y bibliófilo Gaspar Sierra ha recuperado el manuscrito que redactó hace casi 100 años Mario Arozena, considerado el primer borrador de texto autonómico canario

A Gaspar Sierra le mueve la insaciable pasión por el coleccionismo y el empeño en rescatar documentos históricos, salvándolos del silencio y del olvido. Fran Pallero

El eco y la estela de un canario avanzado en su tiempo y cuasi silenciado al paso de los años, el palmero Mario Arozena y Arozena, se hace merecedor de la debida atención, la que hoy le prestan en la Jornada de Bienes Muebles en el Patrimonio Histórico de Canarias, que se celebra en la Casa Lercaro de La Laguna, sede del Museo de Historia y Antropología de Tenerife.

En 1919, Mario Arozena y Arozena redactó la por él titulada Carta de Constitución Administrativa, conteniendo el régimen autonómico para el gobierno y la administración de las Islas Canarias. La pasión por el coleccionismo y la historia que se mantiene fiel y constante en Gaspar Sierra Fernández, médico que durante 16 años (1979-1995) ostentó la alcaldía de Los Silos, le llevó al feliz encuentro con el manuscrito de aquel proyecto de bases para el Estatuto de las Islas Canarias, obra que, tras un laborioso proceso de transcripción, quiso presentar hace años y que se expone a partir de hoy junto a otros documentos en el Museo de la Historia, en las VII Jornadas Bierehite (Bienes Relevantes de la Historia de Tenerife), formando parte del conjunto de charlas y debates que se desarrollarán a partir de las 9.00 y hasta las 21.00 horas, incluyendo el programa la llamada Crisis del 98, inmersa en la época del regeneracionismo, La España invertebrada, de Ortega, El Correíllo La Palma, Miguel Unamuno y el pleito insular, La sociedad isleña en el cambio de siglo. Un mundo dual y Verdades, medias verdades y mentiras entorno a la Generación del 98.

Gaspar Sierra mantiene inalterable su pasión por la numismática, renovando sin límite su atención al coleccionismo y a la investigación, con trabajos como los que ha realizado, a la par que su admirado Jesús Manuel Lorenzo Arrocha, en torno a la bamba, moneda canaria de especial relevancia. Esa constante vinculación a lo que él define como “búsqueda de tesoros de significación histórica” le llevó cuando ejercía como alcalde de Los Silos a localizar y adquirir para su Ayuntamiento la tabla del pintor burgalés Alonso de Sedano, el Martirio de San Sebastián, magnifica obra del gótico hispanoflamenco de finales del siglo XV. Esa inalterable inquietud le hace seguir y perseguir en la actualidad piezas del patrimonio bibliográfico, atento a las subastas de libros y manuscritos que periódicamente ofrece en Madrid la firma El Remate, entre ellas, la que en fechas recientes le permitió adquirir, tras ofrecerlo a las autoridades canarias, el documento que recoge la capitulación hecha en Lanzarote en 1586 que contempla el rescate de los familiares de Argote de Molina y la rendición del argelino Morato Arráez.

Desde hace años, la vida de Gaspar Sierra discurre entre el Puerto de la Cruz y su Badajoz natal, al que acude algunos meses del año atento al legado que le aguarda en su amplia biblioteca. Hoy vivirá el deseado momento de exponer “la historia de un descubrimiento”, de contar que también en esta ocasión todo comenzó por azar, en la casualidad que le lleva al fortuito hallazgo, a la sorpresa que suele premiar “al que busca y por eso encuentra”. El manuscrito de Mario Arozena cayó en sus manos mientras repasaba títulos en una de sus habituales visitas en Madrid a una librería de antiguo, las de anticuarios y de viejo.

“La curiosidad te va llevando al encuentro de documentos que te sorprenden, como fue el caso. Lo adquirí nada más hojearlo y pronto empecé a indagar tanto sobre el autor como acerca de su obra. Había que transcribirlo e intenté que participara en ese trabajo la Universidad de La Laguna, pero las facilidades las encontré en la Biblioteca de Extremadura, con el técnico Javier Paule Rodríguez, experto en paleografía, que ha hecho un trabajo magnifico, dedicándole tiempo y sin reparar en esfuerzos. Hemos optado por la transcripción modernizada para facilitar la lectura, disponiendo el interesado del facsímil para comprobar directamente en el original las particularidades lingüísticas”.

La avidez por leer el manuscrito le llevó a indagar acerca del autor y de su tiempo. “He leído todo lo que he ido encontrado, que es mucho. Estamos ante una figura de alto nivel intelectual, que se enfrenta a los retos de su tiempo y participa habitualmente en la prensa local, muchas veces como crítico teatral; es autor de varias obras que discurren entre el historicismo y la exaltación del costumbrismo, entre ellas zarzuelas, y de libros como Chispazos y perfiles, La derrota de Horacio Nelson, Juicios y Estudios Literarios o Legislación Aduanera Española”.

Junto a una serie de datos biográficos, Gaspar Sierra añade un conjunto de observaciones: “Mario Arozena Arozena nació en Santa Cruz de La Palma en 1872 y falleció en Valencia en 1941. Estudió leyes en Granada y ejerció la abogacía y la docencia. Tuvo una intensa actividad política, literaria y periodística. Fue profesor y catedrático de Hacienda Publica en la Escuela de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, centro en el que llegó a ser director. En 1913 participa en la constitución del primer Cabildo de Tenerife, que preside Eduardo Domínguez Afonso, al resultar elegido consejero, y pasa a formar parte de la Comisión Permanente. Fue concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en la Segunda República, durante la alcaldía de Andrés Orozco Batista. Militaba en el Partido Republicano Radical y al asumir Orozco el cargo de ministro de Industria y Comercio, se incorpora a su Gabinete como subsecretario. Mario, al igual que otros canarios, observa que las Islas estaban siendo peor tratadas que las colonias y quiere encontrar una alternativa viable que permita superar las carencias. Entiende que la solución está en el establecimiento de un concierto económico que dé importancia al tráfico marítimo. Considera que el Archipiélago puede articular un marco legislativo que le permita favorecer su desarrollo, pues considera que Canarias es posible y viable. Su Carta de Constitución es un proyecto de bases, que articula ágilmente en seis apartados”.

El Progreso, diario republicano autonomista, cita en su primera página del 31 de marzo de 1919 la propuesta que hace el consejero del Cabildo Insular Mario Arozena y Arozena y señala que al siguiente día se dará a conocer dicho documento “en el Pleno designado por la Asamblea Regional para estudiar el régimen autónomo, propio para el gobierno y la administración del archipiélago”. Serán los intereses económicos de la oligarquía y, en particular, la férrea oposición que se genera desde Las Palmas lo que va a impedir que avance. En el entorno se vislumbra el caldo de cultivo que materializará en 1927 la división provincial. Ni que decir tiene que la Carta de Constitución Administrativa que firma Arozena se ve abocada a caer en el olvido. Entre las figuras que Gaspar Sierra admira no duda en citar a su paisano pacense Juan Bravo Murillo, de Fregenal de la Sierra, “que supo articular en 1852 la Ley de Puertos Francos de Canarias.”

Los hermanos Arozena Lemos, familia de origen guipuzcoano, se establecen en La Palma en el siglo XIX. Los frondosos montes de la isla aportan la materia prima que requiere su empresa, consolidándose con éxito en la carpintería de ribera. Su actividad como astilleros les permite dar a la mar casi un centenar de embarcaciones, algunas de más de 500 toneladas, entre ellas el bergantín La Verdad, del que La Palma ha recibido recientemente una de sus campanas, 120 años después de que el velero embarrancara en Bermuda, pieza que junto a otras objetos de incuestionable valor histórico se exhibe en el Museo Naval de la capital palmera.

Mario Arozena, hijo de León Arozena Henríquez y Olimpia Arozena Loustan, contrajo matrimonio con Aurora Torres López, y serán padres de Olimpia y Aurora, que nacen en San Cristóbal de la Laguna. La primera se doctoró en Filosofía y Letras y ejerció la docencia e investigación en Historia. Es autora de una abundante bibliografía y fue una de las primeras mujeres que accedieron a la Universidad de Valencia, en la que llegó a ser, en 1930, la primera profesora de esa institución. Su hermana se decantó por las ciencias, desarrollando por igual su vocación docente como profesora de Química en el ámbito universitario. La familia Arozena Torres no vivirá ajena a las tensiones políticas que se acrecientan en el primer tercio del pasado siglo. Lo sufre durante la República y fundamentalmente lo van a padecer con el advenimiento de la Dictadura, que pronto la sitúan en el bando de los llamados desafectos. Terminada la Guerra Civil, serán depurados y por ello apartados de sus cargos de profesores: el padre, en la Escuela de Comercio, y sus hijas, en la Universidad.

“Hoy vamos a tener con nosotros a uno de los nietos, un hijo de Aurora, el médico valenciano Jesús Montoya Arozena. Nos hemos propuesto saldar una deuda y dar el reconocimiento que debemos a la labor de su familia. Estoy seguro de que va a ser un momento inolvidable, pues también vamos a contar con la participación en una mesa redonda de tres destacados políticos: Jerónimo Saavedra, Alfonso Soriano y José Miguel Bravo de Laguna. Para mí va a ser un placer moderar el debate, en el que pretendemos analizar Una Canarias Posible, una Canarias Viable. El destino ha querido que sea precisamente ahora, cuando se acaba de publicar en el BOE la reforma del Estatuto de Autonomía para Canarias, que desvincula el Régimen Económico y Fiscal (REF) de la financiación autonómica y modifica el sistema electoral”.

El primer borrador de texto autonómico pudo evitar la “división provincial”

La satisfacción acompaña al inquieto médico, político y bibliófilo, y se debe en parte a la enorme expectación que han despertado las Jornadas Bierehite. Gaspar Sierra pasa por alto promesas y compromisos largamente incumplidos, como el que hace unos años le hicieron desde el Cabildo anunciando la creación de una comisión en el Museo de Historia para la investigación de ese y de otros documentos. No quiere perder el tiempo entre quejas y lamentaciones y mira hacia adelante, con el optimismo de siempre, igualando en ilusión a la que puso en 1979 para encabezar la lista que bajo las siglas del PSOE acudió a los primeros comicios de la recuperada democracia en Los Silos, y no duda en expresar el agradecimiento al equipo gestor y técnico del Museo de Historia, “al personal que ha trabajado intensamente para dar el mayor realce a la cita, pues para mí es un honor disponer de un marco tan excelente en el que mostrar este trabajo, y me llena de satisfacción dar a Tenerife y a Canarias este documento, que pertenece a su historia”.