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La economía canaria se frena

El turismo, principal motor económico del Archipiélago, comienza a resentirse, y Canarias tiene que buscar alternativas para que la desaceleración económica no afecte a la generación de empleo el próximo año

2018 marcará un antes y un después en el crecimiento de la economía canaria, ya que según las previsiones de los principales organismos económicos, el crecimiento será más lento que en los últimos ejercicios. Los incrementos del Producto Interior Bruto (PIB) se irán moderando en los próximos meses porque las condiciones que favorecían a la mejora económica ya comienzan a revertirse, como por ejemplo el turismo.

Es cierto que esta desaceleración es generalizada y está afectando a las economías más avanzadas del mundo, como Alemania, Reino Unido o China, pero Canarias tiene menos factores a su favor para afrontar esta ralentización sin riesgo de que afecte al empleo. De hecho, la Cámara de Comercio en su último boletín de coyuntura económica deja bien claro que si no se hacen reformas estructurales, esta desaceleración terminará afectando a la generación de empleo.

No hay que olvidar tampoco que el crecimiento del Archipiélago en los últimos ejercicios ha sido “espectacular”, gracias entre otros factores al crecimiento extraordinario del sector turístico [casi 16 millones de turistas en 2017], a una recuperación de la industria, a unas condiciones financieras muy favorecedoras, con tipos de interés muy bajos; y a la construcción, que ha tirado de la economía en los últimos meses. A todo esto hay que unir, un índice de creación de empresas por encima de antes de la crisis, y una tasa de paro que, después de 8 años, baja del 20%. Hasta ahora, según las previsiones de la Cámara de Comercio y de BBVA, Canarias sigue teniendo condiciones para crear empleo, pero no hay que dejarse dormir, porque en la medida en que el principal motor de la economía canaria se resienta (el turismo), las actividades económicas vinculadas a este sector también lo harán y, por tanto, el empleo.

El último informe de previsiones para las comunidades autónomas de Funcas (la Fundación de Cajas de Ahorro) vaticina una clara ralentización de la economía en 2018 y 2019 en las principales regiones turísticas, entre ellas Canarias. Sitúa el crecimiento para los próximos dos años en el 2,1% y 2%, respectivamente. Una cifra algo más pesimista que la de la Cámara de Comercio que prevé un crecimiento del 2,6% para este año, aunque coincide con el 2% para 2019. Si se cumplen estas estimaciones, el Centro de Predicción Económica (Ceprede) augura que Canarias terminará el año con el menor crecimiento de todas las comunidades autónomas. De ser así, Canarias se habría desacelerado de norma notable en los tres últimos ejercicios, al pasar de crecer a un ritmo del 3,8 % (el mayor del país) en 2016, a otro de 2,9 % en 2017 y finalmente al 2% en 2018.

El turismo está dando claros signos de agotamiento. La falta de una oferta diversificada y de calidad unido a la recuperación de destinos más competitivos en precio, puede provocar una caída de la economía canaria que, sin alternativa, repercutirá en el empleo. Además, la continua inestabilidad política y económica a nivel nacional e internacional no están ayudando en nada a la toma de decisiones. No hay motivos para alarmarse, puesto que el empleo se mantiene, pero es momento de tomar decisiones para afrontar esta desaceleración con fortaleza.

A favor

Es cierto. La economía vuelve a estancarse, pero Canarias tiene elementos a su favor que pueden ayudarla a afrontar mejor este apalancamiento. Para 2019, el Archipiélago tiene unos presupuestos expansivos, que son los mayores en la historia de Canarias, con más de 1.000 millones dedicados a la inversión. Además, la reciente aprobación de la reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias y del Régimen Económico y Fiscal (REF) en su parte económica, y la desvinculación de este del sistema de financiación autonómica pueden abrir una “nueva etapa” en la economía regional que le permitirá ser más competitiva”.

En contra

Canarias se va a encontrar en los próximos dos años con que su principal motor económico, el turismo, se resiente por la recuperación de destinos competidores y las cifras récord de ejercicios anteriores quedarán en el olvido. A esto hay que unir, una tremenda instabilidad política, con unos presupuestos nacionales, seguramente prorrogados; un Gobierno que toma decisiones económicas sin consultar con los sectores; una negociación del brexit que está siendo muy dura; y un precio del petróleo que no para de oscilar, lo que está repercutiendo en el precio del transporte y de la energía. 2019 también será año electoral. Habrá más incertidumbre.

Soluciones

Reformas en formación y educación, menos trabas administrativas, impulso a la implantación del gas y energías renovables y más licitación de obra pública.

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