
Cuando el suelo pélvico se deteriora, especialmente tras los embarazos y los partos en la mujer o por cirugía oncológica en el varón, pueden aparecer diversos problemas, como la incontinencia urinaria, el prolapso de órganos pélvicos, la incontinencia fecal o una disfunción sexual. La patología más frecuente es la incontinencia urinaria, que afecta a entre el 30 y el 60% de las mujeres a partir de la mediana edad.
Según el doctor Guillermo Conde, especialista de Hospiten, “muchas mujeres no acuden al médico por vergüenza o porque creen que es un problema normal tras un embarazo o por la edad. La incontinencia urinaria deteriora de forma importante la calidad de vida de las afectadas. Seis de cada diez mujeres afectadas sienten vergüenza en las relaciones sociales o tienen comportamientos de evitación y limitación, cambiando sus actividades sociales o de relación de pareja”.
En la Unidad de Suelo Pélvico de Hospiten, que nació en 2013 con la premisa de ofrecer a los pacientes un tratamiento altamente especializado y con los mejores estándares de calidad, se trata a mujeres y varones con enfermedades que afectan al suelo pélvico y que proceden de diferentes especialidades médicas, como la ginecología, la urología o la cirugía digestiva. Entre los tratamientos se incluye desde la cirugía más compleja hasta la aplicación de botox intravesical, la instilación de ácido hialurónico para la vejiga, o el tratamiento del prolapso por laparoscopia y la reparación del suelo pélvico sin malla.
Su director, Guillermo Conde, explicó que están especializados en diagnosticar y resolver los casos más complejos, “aquellos tratados sin éxito por otras especialidades o con una alta complejidad. Valoramos al paciente de forma global realizando un diagnóstico preciso y el tratamiento que mejor se adapte de forma personalizada. Intentamos preservar y devolver a la normalidad aspectos como recuperar la actividad física o la sexualidad”, subrayó.





