conversaciones en los limoneros

Conversaciones en Los Limoneros: “Estamos preparando un disco que se llamará ‘Mis queridos godos”

Elfidio Alonso, periodista, político, compositor y líder de Los Sabandeños
Güímar, 1966. De izquierda a derecha, Samuel, Quique Lecuona, Sebastián Ramos, Luis Ramos, el Calzones, Elfidio Alonso, Quique el Peta, M. Yoly, Falo Perera, Julio Fajardo y J.A. Arbelo. Los auténticos fundadores. Luego vinieron muchos más, pero esta es una foto histórica e inédita.

Ciento quince discos grabados (hay portadas de 105 en su museo), más de dos millones de copias vendidas, un montón de discos de oro, de platino y dos de diamante (21 en total); docenas de ediciones piratas que no controlan, una fundación que empieza a recoger sus frutos, el conjunto más aclamado de Europa y América en su género (¿y cuál es su género?: tienen muchos, desde la balada y el bolero a la misa sabandeña, pasando por isas, folías y canción latinoamericana. Lo que le echen).

Una vez, en Escocia, al calor de una estufa maravillosa en un hotel también maravilloso y pequeño, Elfidio Alonso Quintero (La Laguna 1935): abogado, periodista, compositor, letrista, jugador de baloncesto, crítico de cine, comentarista de política internacional, novelista (El giro real), guionista de cine (Producciones Tomatoes), cronista deportivo, fundador de Los Sabandeños, sacó un timple cuyo cuerpo era una caja de puros. En ese mismo momento estrenó para nosotros, unos amigos que habíamos viajado a tierras escocesas invitados por las destilerías JB, las Sevillanas canarias . Este es un buen punto de partida para nuestra conversación.

Estamos en Los Limoneros, claro. “Tiene que ser una gozada, Elfidio, haber actuado con Mercedes Sosa, María Creuza y María Dolores Pradera, ¿no?”. “Por supuesto y con muchos otros artistas, pero me nombras a tres mujeres extraordinarias a tres artistas universales; María Creuza dejó su espectáculo en Río para venir a grabar con nosotros”.

“Tengo que decirte, amigo mío, que para mí A la luz de la luna ha sido el mejor trabajo que han hecho. Es mi disco de referencia”. “Si supieras” -me responde- “que ese disco se grabó en la actual sede del Parlamento de Canarias. Su productor y director fue el maestro Cisneros, que ya murió; lo grabamos con el sello de Columbia”.

“Sin embargo, Elfidio, fue con Manzana con quien ustedes tuvieron mejor sintonía”. “Es que Alberto Segura se jugó el tipo por nosotros. Manzana fue providencial para el grupo. Lo digo desde la más absoluta convicción y agradecimiento”.

“Ya sé que hay sorpresa para esta Navidad, compensando que en la pasada no salió nada de Los Sabandeños”. “Este año tendremos disco. Se llama Viejo y joven. Y será sonado. Benito Cabrera, te anticipo, ha rescatado un viejo villancico de la iglesia de la Concepción y hemos grabado una habanera que la madre de los Corujo, Ciro y Pancho, nos tarareó, porque la guardaba en la memoria; ha hemos versionado y ha quedado preciosa. Pero habrá más”.

“La Habana, para ti, tiene un sabor especial”. “Sí, claro, en La Habana logramos que aceptaran La Laguna como candidata a Ciudad Patrimonio de la Humanidad, siendo yo alcalde; y en La Habana hemos recogido Los Sabandeños el Premio Internacional de Cubadisco; y en Cuba nos hermanamos La Laguna y San Cristóbal de La Habana. ¿Cómo no voy a guardar gratitud a esa ciudad y a aquella isla?”. Y añade: “Los años de alcalde fueron preciosos, aunque sufrimos muchos ataques. Mira, yo creo que personas como Ambrosio Jiménez tienen que tener un reconocimiento público de los laguneros. Ahora me viene a la cabeza lo que sufrimos con la construcción del pabellón de La Hamburguesa, que quisieron derribar cuando estaba a la mitad. O los ataques cuando diseñamos la Vía de Ronda, que hoy es una carretera fundamental para la la descongestión de la ciudad y para el acceso cómodo a la zona costera de La Laguna. Nadie creía en nosotros cuando propusimos la ciudad como Patrimonio Mundial y mira: cuatro meses después de terminar mi mandato llegó la recompensa. ¿Cuánto nos ha dado ese título?”.

“Has agotado todos los premios: eres Medalla de Oro de Canarias, Medalla de Oro de Tenerife, Hijo Predilecto de La Laguna y tienes un montón de reconocimientos más. ¿Eso estimula?”. “Eso emociona y aunque lo tomes como un exceso de orgullo, claro que estoy agradecido. Tengo 83 años y he dedicado mi vida a lo que me gusta hacer”. “¿Más periodista que folklorista?”. “No lo sé, no lo sé. Todo tuvo su época, incluso el deporte. Una vez me enyesaron un brazo, jugando en el Canarias de baloncesto, para hacer creer al Náutico (con el que había jugado la fase de ascenso, cedido) que no podía fichar por este equipo. Yo no tenía nada. Me picaba tanto el yeso que me lo quité un día y lo pegué con cinta adhesiva, porque así era más llevadero. No fiché por el Náutico, nadie de La Laguna quería que lo hiciera, pero yo estaba frito por jugar en Primera”.

“Los Sabandeños han triunfado en España y en América, sobre todo. Pero a Venezuela, por ejemplo, no se puede ir, Elfidio”. “La última vez nos pusieron ocho motoristas de escolta y una patrulla al mando de un coronel de la Guardia Nacional. No, no se puede ir. Llenamos el teatro Teresa Carreño y llevamos un disco con todas las canciones que hemos dedicado a aquel país. Tras la primera actuación se vendieron todos los ejemplares”.

Y entonces me ofrece una primicia. “Después del CD Viejo y joven de esta Navidad sacaremos otro, que ya está diseñado. Se titulará Mis queridos godos y haremos un recorrido por las distintas comunidades españolas. Apunta tres temas: uno de Agustín Lara, un chotis; un zorcico, del maestro Alonso, Maitechu mía; y Negra sombra, de Rosalía de Castro. Y muchos más, un tema por comunidad”. “Pues ya te digo que será un bombazo, amigo. Es que tu imaginación no tiene límites”. “Para nosotros, la aparición en el grupo de Benito Cabrera no tiene precio; ha sido de lo mejor que nos ha ocurrido desde la fundación del grupo”.

Foto: Fran Pallero

“Por cierto, algunos datan esa fundación en 1966”. “Bueno, aquella es una fecha no oficial. Yo creo que fue en 1967 con la productora de Pacolín y de Norberto Yanes. Vino a oírnos Néstor Álamo –un gran anti tinerfeño-, que se quedó maravillado de nuestra actuación en el Ateneo. Yo creo que ahí nacimos”. (Curiosamente acaba de aparecer una foto, de 1966, que incluimos en este reportaje, tomada en Güímar, donde se retrata a los auténticos fundadores. Esta foto se publica hoy por primera vez, en eso que llaman rigurosa primicia. Esto sí que es historia).

Yo he navegado con Elfidio por el lago Ness, sin ver al monstruo; hemos recorrido algunos lugares del mundo con Los Sabandeños e incluso tuve el honor de presentar uno de sus discos. La Fundación cuenta con la biblioteca de María Rosa Alonso, que murió centenaria, una filóloga y profesora extraordinaria, su tía. Y una pequeña parte de la biblioteca de don Elfidio Alonso, padre, un médico que nunca ejerció y un grandísimo periodista, director que fue del ABC republicano, con el que un servidor pasó ratos inolvidables, sobre todo llenos de humor. “Era un gran tipo tu padre, Elfidio, ¡qué vitalidad!”. “Es verdad y murió cuando estaba perfectamente, aunque ya tenía más de noventa años, claro. Lo echo mucho de menos. Y no tenemos en la Fundación, porque la donó al Gobierno de Canarias y no la fueron a buscar, su gran biblioteca. Entonces mi padre se calentó y se la dejó al Ayuntamiento de Irún, porque el alcalde era amigo suyo”. Habla de su familia con veneración: de sus dos hijas y de su hijo; y, por supuesto, de sus nietos. Y, con veneración, de Magda Palazón, su esposa, que ha sido el motor de su vida y no es un tópico, todo lo contrario, realidad pura. “Sin su paciencia y comprensión yo no habría conseguido nada”, me dice.

“Es curioso, pero tú no estudiaste música, sino derecho y periodismo. ¿Cómo se puede componer sin saber música?”. “Néstor Álamo tampoco sabía música y mira lo que consiguió. Yo pertenecí a la Coral Palestrina del padre Adán, seguí enseñanzas con doña Luisa Machado y en el coro del Orfeón. Ahí empecé a fabricar los mimbres para poder luego componer, pero sobre todo he escrito muchas letras. Hay tantas cosas curiosas. Manolo Millares nos diseñó la portada del disco de la Misa Sabandeña y logramos que fuera a misa, por primera vez en su vida, para ver y escuchar el estreno”.

“A mí me impresionan los cambios de ritmo del grupo, cuando rompen y cambian; eso lo inventaron ustedes, Elfidio”. “Sí, es nuestro. Es verdad que le dimos una nueva dimensión al folklore y hemos rescatado muchas cosas”. “¿Y qué les falta para que quede terminado (ya está abierto al público) el edificio de la fundación?”. “Prácticamente nada, vaciar el aljibe para convertirlo en sala de exposiciones y que no se nos llene aquello de humedad”.

“Les falta, eso sí, un Grammy”. “Sí, estuvimos nominados, con María Dolores Pradera y el tema Te canto un bolero. Pero hemos conseguido el premio de la AIE; en la primera edición se lo dieron a Plácido Domingo, en la segunda a nosotros. Hemos logrado el premio europeo de la Fundación Don Juan de Borbón y tantas y cosas más”. “El Grammy llegará, Elfidio”. “Vamos a ver, espero que sí”.

“Y de tus actividades, ya te lo pregunté antes, ¿con cuál te quedas? Dime la verdad”. “Con todas”, me responde este amigo de tantos años con el que tuve una vez un rifirrafe por una tontería de rivalidad periodística. No nos saludábamos. Un día entré en el Mencey y Elfidio estaba sentado en el bar con su tía María Rosa. Ni él ni yo nos acordamos en ese momento que no nos hablábamos y nos dimos un abrazo. Como el que le acabo de dar en Los Limoneros. La vieja profesora se reía a carcajadas en su asiento. “Vaya profundidad la del enfado de ustedes dos”, decía. Ella tuvo otro encontronazo periodístico con don Víctor Zurita, inolvidable director de La Tarde. Estaban enfadados y en una comida en el restaurante del Aero Club, entonces muy de moda, hizo uso de la palabra el veterano periodista, que empezó diciendo: “Querida María Rosa, mi dulce enemiga…”. Hasta ese momento llegó el enfado. También se dieron un abrazo.

Hablamos poco de política. Que Coalición Canaria ha bajado 200.000 votos, de las crisis –superadas- de Los Sabandeños y de lo que todo el mundo dice: que si Elfidio Alonso Quintero no existiera habría que inventarlo. Porque es un amigo sensacional y un hombre que ha hecho mucho por su tierra. ¿A cambio de qué? A cambio de nada.

TE PUEDE INTERESAR