El charco hondo

¿De qué se ríen? (y 2)

¿De qué se ríen los que se ríen? No estaría de más, no, que lo expliquen -a ver si los demás le encontramos la gracia- quienes, a lo largo y ancho de la derecha, han comparecido estos días sin disimular su entusiasmo

¿De qué se ríen los que se ríen? No estaría de más, no, que lo expliquen -a ver si los demás le encontramos la gracia- quienes, a lo largo y ancho de la derecha, han comparecido estos días sin disimular su entusiasmo, proclamando un cambio con compañeros de viaje que, entre otros paños, agitan su malestar con las posiciones laicas o aconfesionales, impugnan el feminismo, ridiculizan los avances o sensibilidades de género, y promueven la persecución de partidos o asociaciones que, según su particular sistema métrico decimal, persiguen la destrucción de España. Que lo cuenten quienes se ríen, o aquellos que celebran desde algunas sedes que, ahora sí, las cosas van a cambiar; gazpacho andaluz, a modo de aperitivo, que al parecer están tremendamente dispuestos a exportar teniendo por compañeros de viaje a los que revolotean sobre planteamientos supremacistas y moralizantes, hacen suya (solo suya) la bandera, demonizan a los inmigrantes y pretenden un modelo de convivencia dirigido, dictado y gestionado sin escuchar ni dar voz a quienes vivan más allá del término municipal de Madrid (sobre esto último, no deja de ser cómico escuchar o leer a algunos dirigentes autonómicos del PP celebrar lo que está pasando, sin detenerse en que sus inminentes compañeros de viaje quieren enterrar la descentralización, y con ella, claro está, a sus actores). ¿395.978 andaluces despertaron un mal día pensando así?, ¿acaso esos 395.978 andaluces se han vuelto xenófobos, machistas y neofranquistas? Resulta difícil imaginarlo siquiera. La izquierda está tan desmovilizada como movilizadas las derechas, y en esas que un montón de contribuyentes, ese ejército de familias que sienten que ya no tienen nada que perder, se desahogue como lo han hecho; de ahí que hayan decidido cagarse en los partidos de siempre tirándoles a la cara la papeleta de Vox. Las derechas no tardaron un minuto en normalizar/adoptar a Vox en la noche andaluza. Esto es lo que hay. Y lo que no hay son estadistas, líderes. Tanto tardó Sánchez en sacar a Franco que han sido los nietos ideológicos del general quienes finalmente lo han exhumado. La política de este país responde a la sentencia que Rivas pone en boca de Nemo Bandeira, y es que, a la vista está, las cosas están mejorando muy mal.