
En agosto de 2017 la empresa Johnson & Johnson, conocida mundialmente por sus productos, fue condenada por un jurado estadounidense a pagar 417 millones de dólares por no advertir del riesgo cancerígeno que contenían sus polvos de talco para bebés.
Tras esa primera condena, otro jurado en julio de este año dictaminó que la empresa debía indemnizar a 22 mujeres y sus familias con 4.690 millones de dólares tras alegar que que un talco vendido por J&J tenía asbesto y les causó cáncer de ovarios. El asbesto es un mineral de similar composición al amianto y muy nocivo para la salud.
Según informa Reuters, Johnson & Johnson sabía de la existencia de dicho mineral en sus productos y lo ha mantenido en silencio durante décadas, concretamente desde 1971, tal y como figura en numerosos informes internos y otros documentos confidenciales de la farmacéutica.
J&J ha emitido un comunicado afirmado que el artículo publicado por Reuters es “unilateral y difamatorio, una teoría conspiratoria absurda que aparentemente ha durado más de cuarenta años y supuestamente involucra a reguladores globales, laboratorios científicos y los propios empleados de J&J”.
Las acciones de la compañía se han desplomado en bolsa con una caída de casi el 10% tras hacerse pública la noticia.





