
La carretera del norte de La Palma continúa en una especie de “limbo” administrativo dado que el Cabildo formalmente no se ha hecho cargo de ella después de que se acabaran las obras de mejora del tramo comprendido entre San Andrés y Sauces y Barlovento hace ya más de un año.
De alguna manera, a esta vía le pasa lo que decía el personaje de Igor en una escena memorable de El jovencito Frankenstein: “Nadie me quiere, nadie se preocupa por mí”. El Cabildo y el Gobierno se tiran uno a otro la pelota y, mientras tanto, siguen los derrumbes sobre la calzada.
El consejero de Infraestructuras, Jorge González indicó que el Gobierno se basa en que una vez se pone en uso la carretera, su conservación y el mantenimiento pasa a manos del Cabildo. Sin embargo, señaló que la carretera presenta “un montón de deficiencias que hemos denunciado, y no estamos dispuesto a recibirla”.
En cualquier caso, dijo que han solicitado en dos ocasiones al Gobierno canario por escrito la entrega de la carretera y “si no ha llegado respuesta, entiendo que no se ha producido la transferencia”.
González indica que mientras se mantiene esta circunstancia, el Cabildo ha actuado en los derrumbes que se han producido en la carretera del Norte, al igual que ocurrió cuando estaban en marcha las obras.




