claves para ser brillante

Claves para ser brillante: el lenguaje del poder

Tal es el interés que nos despierta el poder del lenguaje silencioso que, en el ranking de las charlas más populares de todos los tiempos se encuentra la charla TED El lenguaje corporal moldea nuestra identidad

Wonder Woman
Gal Gadot como Wonder Woman

Quizá te sorprenda saber que el interés por el comportamiento no verbal humano ha sido una constante a lo largo de nuestra historia, desde tiempos ancestrales, y mucho antes de que existiera el lenguaje tal y como lo conocemos hoy en día, la principal fuente de información y comunicación entre los seres humanos provenía del lenguaje del cuerpo. Mediante la comunicación no verbal podíamos detectar si aquellos con los que nos relacionábamos se acercaban con buenas intenciones, o si por el contrario suponían una amenaza.

Hoy en día la historia no es tan diferente, aunque hemos evolucionado y nos hemos transformado en seres mucho más complejos y dotados de un potencial comunicativo sin precedente. De la misma forma, han evolucionado los escenarios y contextos en los que nos desenvolvemos y relacionamos con otras personas a través de diferentes medios físicos y digitales. Sin embargo, seguimos conservando nuestra naturaleza social, nuestra necesidad de interconectar con otros seres humanos tanto a nivel personal como profesional. Y en esta búsqueda por mejorar nuestros mecanismos para conectar con otras personas y lograr nuestros objetivos encontramos en la comunicación no verbal una de las herramientas más poderosas e innatas que poseemos.

Tal es el interés que nos despierta el extraordinario poder del lenguaje silencioso del cuerpo que, en el ranking de las charlas más populares de todos los tiempos, con más de 50 millones de visualizaciones desde su publicación en junio de 2012, se encuentra la charla TED El lenguaje corporal moldea nuestra identidad. En ella, Amy Cuddy, reconocida profesora de la Universidad de Harvard y psicóloga social, presentaba en el popular canal de divulgación en Internet los resultados de un revelador estudio sobre “las posturas de poder”.

El estudio de Cuddy nos desvela la inexorable influencia de la conducta no verbal en la imagen que proyectamos en los demás, e incluso en la percepción que tenemos de nosotros mismos, señalando que cuando adoptamos las denominadas “posturas poderosas” no sólo transmitimos confianza, dominio y seguridad en los demás, sino que además estas posturas envían señales a nuestro cerebro que modifican nuestra bioquímica variando los niveles de determinadas hormonas que afectan directamente a nuestra forma de sentirnos y comportarnos. A efecto práctico, adoptar estas posturas facilita que nuestra sensación de confianza aumente al tiempo que transmitimos una imagen más positiva.

Esto es algo que podemos percibir fácilmente en nuestros políticos cuando tratan de ganar el favor del electorado, en el vendedor que quiere persuadirnos para comprar su producto o en las personas que pretenden seducirnos para conseguir nuestra simpatía. Está en nuestra naturaleza poner especial atención a la comunicación de las personas para interpretar la sinceridad o la mentira, el acercamiento amigable y positivo o la amenaza potencial. Pero ¿realmente conseguimos interpretar el mensaje de forma acertada? Por lo general tendemos a realizar juicios rápidos y a prestar especial atención a las palabras de nuestro interlocutor, además de vernos influidos por nuestras creencias, valores y prejuicios. Todo esto nos limita a la hora de conectar con nuestra verdadera esencia, la de percibir a los demás de una forma más global, no sólo por el mensaje verbal que emiten, sino también por la coherencia que exhiben con la voz, los gestos, los movimientos, las posturas y las expresiones faciales.

Pequeños gestos que cambian el mundo, miradas que matan, el rostro es el espejo del alma, silencios que dicen mucho más que las palabras… son algunas de las expresiones que utilizamos con frecuencia y que cobran mucho más sentido a la hora de tomar decisiones importantes, juzgar a otras personas o cuando nuestra integridad está en juego. La forma de comunicarnos puede cambiar por completo el resultado de una negociación, el éxito en una entrevista de trabajo o la armonía en una relación de pareja. A menudo podemos manipular nuestras palabras o intentar emplear nuestro discurso verbal como herramienta de persuasión, pero para llegar a ser verdaderamente influyentes y poderosos, nuestra voz, nuestro cuerpo y nuestras palabras deben bailar en perfecta sincronía. Tal como muestra el estudio de Lakshmi Balachandra, de la escuela de negocios Babson College de Massachusetts, al responder a la pregunta ¿qué buscan realmente los inversores a la hora de elegir a un candidato y su proyecto?, la respuesta fue contundente. Había algo más poderoso que las palabras de los candidatos: la confianza, la pasión, el entusiasmo y la desenvoltura; todos ellos rasgos o cualidades muy difíciles de fingir y perceptibles principalmente a través de la conducta no verbal, es decir, las cualidades vocales, las expresiones faciales y los gestos que transmitían. Y es que, en el camino para ser brillantes y empoderarnos, la autenticidad lleva la mano ganadora.

* Coordinado por Priscila González, Directora de Ser Brillante International Institute(c)