candelaria

El ‘autodesalojo’ de Coalición Canaria en Candelaria

Los cinco ediles nacionalistas apenas asisten a los plenos ni ejercen oposición desde que fueron expulsados del Gobierno municipal

Salón de plenos del Ayuntamiento de Candelaria / DA
Salón de plenos del Ayuntamiento de Candelaria / DA

Coalición Canaria (CC), desde que abandonó la alianza de gobierno que formó con los socialistas en Candelaria -obligado por el pacto en cascada a nivel regional-, ha dejado de tener voz en el Ayuntamiento de Candelaria. Y no porque alguien se la haya quitado, sino por su absentismo en las sesiones plenarias y en casi todos los órganos de control de la gestión municipal (comisiones, debates en la radio municipal y demás).

Desde que los cinco concejales nacionalistas salieron del Gobierno municipal, tras la destitución de dos de ellos por “falta de confianza” de la alcaldesa Mari Brito, la deriva hacia ninguna parte del primer partido opositor ha sido más que manifiesta. Sin ningún rubor por ocultarlo, incluso ausentándose en el principal debate anual, el de los Presupuestos municipales, esos que ellos querían consensuar con el Gobierno minoritario (8 de 21 concejales) de los socialistas. Pese a esa minoría, en el PSOE van a terminar el mandato con dos años sin sobresaltos, gracias al apoyo presupuestario de Sí se puede y a sacar adelante muchas iniciativas, entre otras razones, por la ausencia en la bancada opositora de los ediles nacionalistas, que le ha dejado la mayoría en los plenos.

El proceso desintegrador de Coalición Canaria en Candelaria comenzó casi justo tras conocerse los resultados electorales de mayo de 2015, cuando su cabeza de cartel, Nazaret Díaz, firme opositora en el mandato anterior del exalcalde José Gumersindo García, renunció a pactar el Gobierno municipal con los socialistas, dando un paso al costado para que sus compañeros entraran en el Ejecutivo de Mari Brito, mientras que ella era acomodada, como suele hacer CC en estos casos, en un puesto en el organigrama del Gobierno de Canarias -primero en una dirección general de Agricultura y poco después en Seguridad y Emergencias-. Sin Nazaret Díaz, el pacto cascada se firma en junio, con la presencia de Efraín Medina, el auténtico gerifalte de los nacionalistas en Candelaria, pese a que nunca ha querido presentar su candidatura a la Alcaldía del pueblo donde vive -el nació en Vallehermoso (La Gomera) y se hizo en Venezuela-, aunque siempre dejó caer que no le hubiera importado gobernar con José Sindo, el excalde que tiene de vecino en la calle Lomo Juan Díaz. Sin Nazaret, los cinco concejales que adquirieron el acta fueron, por este orden, Juan Carlos Armas, Carlos Sabina, Vaitiare Rodríguez, Joanna Guanche y Juan Manuel de la Cruz, quienes asumieron distintas áreas del Gobierno, aunque no las que hubiesen deseado.

La primera baja llegó sin acabar el año de mandato, cuando, sin motivo aparente, en mayo de 2016 sale de la Concejalía de Identidad Canaria el folclorista Juan Manuel de la Cruz y le sustituye el joven empresario y exboxeador Romén Mantecón, con más afinidad con Efraín Medina, a quien no le gustó que el primero tomara una decisión sin haberle consultado antes.

Pero el gran cisma llegaría con una medida que ha marcado este mandato en el Ayuntamiento: el desalojo de los vecinos de Bajo la Cuesta, un expediente que dejó encaminado el anterior alcalde y que Mari Brito tuvo que llevar al Pleno ante el riesgo de desprendimientos en la zona, según los informes técnicos aportados.

En el Pleno se votaba una moción sobre la declaración de emergencia para las obras en ese barrio, a propuesta de Vecinos por Candelaria. Con el Salón de Plenos lleno por casi un centenar de vecinos, que con lemas en sus camisetas naranjas y pancartas solicitaban que no les echaran de sus casas, dos concejales de Coalición Canaria (Vaitiare Rodríguez y Romén Mantecón) rompieron la disciplina de voto del grupo de gobierno -y hasta el de su asamblea local- votando a favor de la declaración de emergencia, algo que no admitió la alcaldesa acogiéndose al informe jurídico del secretario municipal. Una semana después llegaría la destitución de los dos ediles nacionalistas, pese a los intentos de CC por que eso no sucediera, y aunque Mantecón reconocía el mismo día de la sesión plenaria que se había equivocado al votar.

Las competencias que tenían los dos concejales destituidos seguían en manos de Coalición Canaria, que las repartió entre los tres ediles que le quedaban. Durante ese tránsito, CC exigía a Mari Brito que restituyera a los dos expulsados del Gobierno y esta aludía a la “pérdida de confianza” para no aceptar la propuesta e invitaba a su socio en el Ejecutivo a que nombrara a dos nuevos concejales. Los nacionalistas se mantenían en sus trece y reivindicaban que eran cinco, no tres, aunque en realidad se podría hablar de cuatro, porque Vaitiare Rodríguez se ausentó en toda regla.
Otra votación en contra de los intereses del Gobierno, cuando CC se alineó con la oposición para exigir responsabilidades políticas por la gestión del Ctcan (Centro Tecnológico de Candelaria), desencadenó la anunciada muerte del pacto. El 27 de abril de 2017, Mari Brito destituía a los tres concejales nacionalistas que quedaban en el Gobierno y daba por roto el pacto, cuando las relaciones PSOE-CC ya eran más que tensas por la moción de censura ocurrida en Granadilla de Abona, que desencadenaría a posteriori en la ruptura también del pacto en el Gobierno de Canarias.

Con los nacionalistas candelarieros ya en la oposición, en enero de 2018 llegó la baja de Joanna Guanche y la entrada de Celedonio Castro, como siempre, por motivos personales. A Castro solo se le vio por el Salón de Plenos el día que tomó posesión. Vaitiare Rodríguez no regresó a él desde aquel pleno de Bajo la Cuesta en octubre de 2016 y no ha querido dar explicaciones, ni su partido, por lo que se ve, se las ha pedido, ni siquiera el acta de concejala para que ocupara su plaza otro compañero o compañera. Solo Juan Carlos Armas, Carlos Sabina y Romén Mantecón han acudido en algunas ocasiones a los plenos, pero la tónica habitual en el ultimo semestre del año pasado era ver los cinco bancos nacionalistas vacíos. Un abandono en toda regla de la política de fiscalización del Gobierno que se le presupone al primer partido de la oposición en Candelaria.

 

Del grupo inicial solo siguen Juan Carlos Armas y Carlos Sabina

CC obtuvo cinco concejales gracias a 2.400 votos (29,4%) -el PSOE obtuvo ocho con 4.129 votos y el 33,4%-, y de esos cinco ediles solo se mantienen Juan Carlos Armas y Carlos Sabina -si contamos que Vaitiare no está ni se le espera.

Un modista, un músico ocasional, un boxeador, un taxista y una desaparecida

Oficialmente, el Grupo Municipal de CC en Candelaria está compuesto por cinco concejales, mayoritario en la oposición (PP tiene cinco, Sí se puede cuenta con dos y VxC, con uno). De los cinco, Vaitiare Rodríguez no acude al Pleno ni a los órganos del partido desde octubre de 2016. El último en entrar, por Joanna Guanche, Celedonio Castro, está igual de desaparecido, pese a que tiene la parada de taxista al lado del Ayuntamiento.

El teórico portavoz, Carlos Sabina, entre una operación de rodilla, una nueva ocupación laboral y sus bolos musicales con Son 21, apenas se ha dejado ver en los plenos, porque “el trabajo no me deja tiempo”, como si el resto de la oposición, siempre presente, no tuviera labores que enfrentar. Juan Carlos Armas, el modista, más de lo mismo, siempre liado con sus trapos, y solo Romén Mantecón, el boxeador, se deja ver por algún pleno, pero apenas habla en ellos y ahora trabaja en la piscina de Güímar.