
A pesar de que las primeras lluvias del otoño pasado hacían presagiar una temporada tranquila en agua para el agro palmero, lo cierto es que desde el 21 de noviembre apenas cae una gota y ya está empezando a hacer falta agua para regar tanto los cultivos de secano como los de regadío.
Una circunstancia que empieza a ser fuente de preocupación en el sector primario palmero y lleva necesariamente a echar de menos la culminación de obras cada vez más necesarias para hacer frente a la demanda de agua, especialmente en las principales zonas de cultivo y donde menos llueve, como en el Valle de Aridane. El caso más emblemático es el de la balsa de Vicario, en Tijarefe, y la tubería que conecta con el embalse de La Laguna de Barlovento. Obras que llevan años de retraso y que entraron en barrena debido a los problemas de las empresas que fueron adjudicatarias de la obra.
Así lo ha puesto de manifiesto el presidente de la Asociación Palmera de Agricultores y Ganaderos (Aspa), Miguel Martín, quien recordó que Vicario, junto con la mencionada tubería, permitiría “recuperar agua en los inviernos, que es donde normalmente sobra en la zona del norte, para poderla tener en el Valle en el momento más crítico, que es el verano”.
Una balsa que, a su juicio, “fue un error no declararla en su momento como una obra de emergencia para adjudicarla de inmediato de manera que se pudiera seguir trabajando, cuando ahora se encuentra en un limbo que está generando un gran retraso”.
“La necesidad de agua es evidente y todo lo que mejoremos en obras hidráulicas para racionalizar el agua es fundamental”, comenta Martín, quien añade que lo que ASPA demanda “son balsas a lo largo de la geografía insular para recuperar agua en invierno para tenerla en verano. Por ahí es por donde tenemos que caminar y es lo que hemos defendido”.
En esta línea destacan que están trabajando en el Consejo Insular de Aguas para la aprobación de un presupuesto “racional” que permita la adjudicación durante el año de un gran porcentaje de la inversiójn, ante las dificultades que ha tenido este último ejercicio.
ASPA ha demandado también la realización de un “nuevo listado” de obras hidráulicas que establezcan las prioridades que se vayan a ejecutar mediante convenios con el Estado o la Comunidad Autónoma. Ahí se encontrarían el sifón de Las Nieves o las balsas de Aduares y El Paso, que “son quizá las obras más emblematicas y las que permiten mantener el nivel de agua para pasar veranos más suaves, junto con la de Vicario”. “El cambio climático ya está ahí y la racionalización del uso del agua es fundamental”.




