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Los dos denunciantes de Millán, creíbles y con trastornos, según las pruebas forenses

Los informes de las psicólogas consideran veraces los relatos de ambos jóvenes, a los que estos hechos han causado problemas personales
MIguel Ángel Millán,. DA

Las pruebas forenses realizadas por especialistas del Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife otorgan un alto grado de credibilidad al relato de los dos jóvenes tinerfeños que han denunciado al exentrenador nacional de atletismo Miguel Ángel Millán. En ambos casos, siempre según lo expuesto ayer por la acusación particular en la jornada inicial de este proceso por presuntos abusos sexuales cuando los jóvenes eran menores de edad.

En concreto, se les calificó con un cuatro sobre cinco en la tabla estándar para estos casos, coincidentes igualmente en que los chicos sufrieron trastornos por esta causa, síntoma de “congruencia emocional”. Si en uno de los casos el afectado presenta señales de miedo y enfado contra Millán, en el otro los especialistas advirtieron un estado de ánimo “ansioso”, con “problemas en clase” y, en todo caso, “condicionando la vida personal”.

Según las acusaciones, Miguel Ángel Millán, nacido en 1950 en Lorca (Murcia), se valió de su prestigio profesional para abusar de los dos menores a los que entrenaba personalmente en Tenerife entre 2011 y 2016.

Al primero de ellos lo conoció en 2010 con 13 años y estableció con él “un vínculo distinto al que tenía con el resto de los atletas”, de “absoluta confianza” y trato diario, incluidos mensajes en redes sociales.

A finales del año 2011 se produjo al parecer el primer contacto sexual en el coche del entrenador y en la primavera y verano de 2012, con motivo de desplazamientos debidos a campeonatos, Millán, según la fiscalía, distribuyó las habitaciones para que una la compartieran ellos dos, y aprovechó para someterlo a tocamientos, caricias y masturbaciones. El creciente malestar del menor le llevó a distanciarse paulatinamente del entrenador y puso fin a los entrenamientos en 2013, y cinco años después, ya mayor, denunció los hechos.

El segundo caso de presuntos abusos fue con otro de los atletas a los que entrenaba, al que conoció en torno a abril de 2015 y en un campeonato compartió habitación con él y supuestamente aprovechó esta situación para acariciarlo y masturbarlo ante la sorpresa del menor, abusos que se repitieron en otras citas deportivas y en un apartamento.

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