
El muelle norte en Maldonado, instalación que concentraría el tráfico comercial del puerto capitalino, es la exigencia del alcalde de Santa Cruz de La Palma, Sergio Matos, a las puertas de la recta final de su mandato municipal y cuando ha decidido, de forma rotunda, no continuar en la política activa poniendo fin a su etapa de gestión en los últimos ocho años.
“Antes de que llegue mayo hay que dejar enfocada con la Autoridad Portuaria la dársena del norte para que quede fuera de toda discusión, como la opción que defiende y solicita este Ayuntamiento”. Ni los costes que sitúan esa inversión en torno a unos 300 millones de euros, ni las voces empresariales que se han opuesto a esta posibilidad apostando por ejecutar esa instalación portuaria de esas mismas características hacia el Sur, llegan a merman la convicción del alcalde, que asegura que quiere dejar el cargo, una vez se produzca el traspaso de poder tras las elecciones municipales del mes de mayo, con la convicción de la consolidación de este proyecto, un puerto dedicado exclusivamente al tráfico de mercancías en la zona norte de Santa Cruz de La Palma y como respuesta al incremento y a las expectativas de aumento de la actividad portuaria.
Si bien los grupos políticos tienen clara esta necesidad, utilizando la zona del frente del litoral entre el antiguo vertedero de Barranco Seco hacia Maldonado para esta instalación, desde la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa de La Palma, Cepyme, se ha insistido en que este asunto reabre un debate que puede paralizar el proyecto que la Autoridad Portuaria defiende en sentido contrario, con la darsena industrial hacia la zona sur, asunto sobre el que se debate desde hace ya tres lustros sin una solución definitiva. Se refieren a la negociación que desde hace varios años, primero con Pedro Rodríguez Zaragoza al frente de la Autoridad Portuaria, y posterioriormente con el actual responsable de la entidad, Ricardo Melchior, se ha establecido para conseguir crear en el frente del litoral entre Los Guinchos y hasta El Fuerte de Breña Baja, la creación de una gran plataforma industrial que actuaría como protección del dique del puerto, para el que es imprescindible su ampliación en unos 100 metros, y con el fin de captar el turismo de cruceros en rutas transoceánicas, que hasta ahora no pueden operar con seguridad en el puerto capitalino. Los empresarios creen que es importante que el desarrollo de la ciudad vaya en una misma dirección para evitar que los proyectos se eternicen, y como elemento fundamental para consolidar un puerto atractivo como continuación del espacio comercial y de ocio.




