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Sobre 30 años de abusos sexuales

“Sentí rabia cuando vi a Millán en el banquillo, pero también ganas de que acabe todo para que no pueda tocar a nadie más”, dijo ayer el medallista olímpico en Barcelona 92 Antonio Peñalver tras declarar durante tres cuartos de hora contra el que fuera su mentor
Antonio Peñalver, a su llegada ayer al Palacio de Justicia. Sergio Méndez

“Es alguien que ha desarrollado, presuntamente [añade con un deje que va desde lo irónico hasta lo despectivo], una capacidad absolutamente estratosférica para manipular a niños, padres, autoridades y entornos. Cuando te ocurre no te lo crees, luego piensas que eres el culpable y luego no eres capaz de abrir la boca en 30 años por la vergüenza, por la sensación de que eres tú el que ha causado eso; es así de duro y así de brutal”. Así describió ayer el medallista olímpico de Barcelona 92 Antonio Peñalver al que fuera su mentor deportivo, el exentrenador nacional de atletismo para las llamadas pruebas combinadas, Miguel Ángel Millán.

Lo hizo a las puertas del Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife, donde acababa de repetir, bajo juramento y ante el tribunal conformado por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, lo que ya había contado en una comisaría de Murcia, abierta específicamente un domingo de diciembre de 2016, y que Peñalver ocultó durante más de 30 años. Que su ídolo, el profesor al que conoció cuando tenía apenas 9 años de edad, el que lo llevó en volandas hasta la gloria olímpica, había abusado sexualmente de él cuando tenía 13 y 14 años.

“¿Si Millán era un dios en Alhama? ¡Qué va, era mucho más que eso!”, nos cuenta otro atleta de aquel grupo de chicos y chicas que, en el citado pueblo de murcia, estuvieron bajo las directrices del prestigioso entrenador. Este testigo, que prefiere no identificarse, coincide en describir a Millán como “un manipulador, un ser muy inteligente que tenía en el bolsillo no ya a los chicos, sino a los padres, las autoridades, a todo el mundo. Ahora, cuando leo que se muestra cabizbajo en el juicio, recuerdo que hizo lo mismo al ser descubierto y rechazado aquí, a principios de los años noventa, pero no es más que una pose. Nos juraba que nunca más, y mira lo que ha pasado”, en referencia a las denuncias interpuestas por dos jóvenes tinerfeños contra Millán por presuntos abusos sexuales sufridos cuando eran menores de edad, a cuenta de las cuales ahora la Fiscalía le pide 12 años de cárcel, mientras la acusación particular lo eleva a un total de 21 años de prisión.

Otros once testimonios cuentan hechos muy similares a los narrados por los dos denunciantes tinerfeños, si bien sus casos ya están prescritos a la hora de poder exigir responsabilidades legales por ellos.

No será en balde, porque ayudan a entender que, presuntamente, estamos ante más de 30 de abusos sexuales. De esos once casos hay otros tres más de Canarias y ocho de Murcia, entre ellos el de Peñalver. El medallista y otros cinco murcianos declararon ayer en persona. “Sentí rabia cuando vi a Millán en el banquillo, pero también ganas de que acabe todo para que no haya posibilidad de que toque a nadie más, ya que en estos últimos años ha vuelto a engañar a todo el mundo y ha hecho lo que le ha dado la gana, contaba ayer Peñalver tras declarar durante 45 minutos, aproximadamente.

Si los casos de Canarias se produjeron durante los viajes a competiciones (Fuerteventura, Gran Canaria, Arona), en Alhama se funcionaba de forma muy distinta. Junto con otros dos profesores, Millán (que lo era de Educación Física en un instituto) compraron y rehabilitaron una casa abandonada en Sierra Espuña, un espacio natural cercano. Allí, en la parte alta, dormía con sus jóvenes pupilos, siempre a su vera “el favorito que tuviera cada vez; era en cierto modo como una secta, porque si eras reacio, él te hacía caer en desgracia, y el propio grupo te marginaba, su control era total”, recuerda el testigo anónimo.

Sobre lo sucedido en Alhama (Murcia), ayer declararon en la Audiencia Peñalver y otros cinco antiguos discípulos de Millán, con los que el medallista explicó haber recuperado la relación: “Esto ha servido para que personas que llevábamos 27 años aislados por el secreto, la culpa y la vergüenza retomemos la relación para ayudarnos unos a otros a superar lo que ocurrió en aquellos años de infancia y las secuelas que ha tenido en cada uno de nosotros”.

“Espero que se haga justicia, este esfuerzo tiene que tener su recompensa, de la forma que sea, pero que jamas tenga la oportunidad de hacer nada a ningún niño más, ese es el objetivo”, subrayó Peñalver, quien también confía en que estos testimonios sirvan a otros niños que actualmente puedan estar sufriendo situaciones similares.

Pero, ¿cuántos pueden haber sido víctimas, presuntamente, de Millán? “Solo en Murcia, entre 20 y 30 casos”, dijo en su día el medallista olímpico a DIARIO DE AVISOS. “Seguramente, muchos más”, replica su compañero, “como seguro que hay más casos en Canarias, porque está claro que no ha cambiado; además, a ellos hay que sumar otro tipo de víctimas, como soy yo, a pesar de que a mí nunca me tocó, pero también están esas madres y esos padres, esos amigos, tanta gente que ha sufrido… Incluso, la propia familia de Millán, a los que también mantuvo engañada todos estos años”, remachó.

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