
Se llamaba Alfie Lamb y tan solo tenía tres años cuando el novio de su madre acabó con su vida por una negligencia. El hombre, que quería “darle una lección” al pequeño, que no paraba de llorar y moverse en un viaje en coche, acabó aplastándole la cabeza deliberadamente con un asiento del vehículo que conducía.
Los hechos ocurrieron en el mes de febrero del año pasado cuando Alfie viajaba con su madre, el novio de esta -Stephen Waterson- y un amigo al sur de Londres. En el trayecto, el niño estuvo muy inquieto, tanto que los adultos acabaron desquiciados. Por esa razón, Waterson decidió castigarlo moviendo el asiento delantero hacia atrás, lo que acabó por aplastar al niño que estaba sentado en el reposapiés, delante de su madre.
El pequeño lloró y suplicó ayuda, pero ninguno de los adultos le hizo caso, hasta que se hizo el silencio. Pensaron que estaba dormido pero, cuando llegaron a su destino, se percataron del que Alfie no reaccionaba. Corrieron al hospital de inmediato, aunque ya era demasiado tarde, las lesiones producidas por este acto irresponsable hicieron que muriera unos días después de ingresar.
Ahora se juzga a la madre y a su pareja, que se declaran inocentes. Habrá que esperar al veredicto.




