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José López pide una placa distintiva en Mauthausen en memoria de los palmeros asesinados en ese campo nazi

El profesor López Mederos confiesa que en estos años de investigación, que inició en el 2000, "me extrañó que este tema, tan trascedente por lo que significó y por el dolor que encierra, no se haya estudiado ni visibilizado con mayor profundidad"
José Melquiades López Mederos, el historiador al que La Palma debe la recuperación de la memoria de los palmeros asesinados en el campo de exterminio de Mauthausen.| DA

Si los esfuerzos del profesor de Historia y Geografía José López Mederos se cumplen, y las administraciones públicas de Canarias avanzan en la articulación de su iniciativa, los ocho palmeros republicanos que murieron en el campo de concentración nazi de Mauthausen – Gusen (Austria), entre 1941 y 1942, verán recuperada su memoria con una placa conmemorativa en ese antiguo espacio de terror y hoy lugar para mantener el recuerdo del sufrimiento, el hambre, la desesperación y el miedo, en una terrible experiencia en la que soportaron frío, torturas y la cámara de gas, donde los nazis acabaron con sus vidas. La investigación de López Mederos, que permitió la reciente aprobación de la declaración institucional del Cabildo palmero, para sustentar el reconocimiento a la memoria de estos hombres palmeros y de los restantes canarios, en una suma total de 29 vidas, quiere avanzar para que sea el Gobierno de Canarias, articulado a través de iniciativas previas de todos los cabildos, esta iniciativa.

Esta es la intención última del profesor de historia, ahora jubilado de su tarea docente después de 40 años de trabajo, que comenzó esta investigación en el año 2000, consciente de que el tiempo podría sepultar el recuerdo de estos vecinos palmeros, todos ellos republicanos asesinados en este campo de exterminio nazi, en la pequeña ciudad del mismo nombre del campo, a orillas del Danubio. Allí fue gaseado, el 14 de mayo de 1942 Aniceto Duque Pérez, que contaba con 44 años, además de Domingo Henríquez Pérez, médico de Santa Cruz de La Palma de 30 años de edad, capturado en Francia y asesinado en la cámara de gas.

La lista continúa con el vecino de Puntallana, Fidel Reyes Pérez, que murió de la misma terrible manera el 2 de diciembre de 1941 tras su captura en Francia, y Fulgencio Lorenzo Rodríguez, del barrio garafiano de Las Tricias y movilizado por los nacionales, quien se pasó a la zona republicana y posteriormente a Francia, donde fue captura para luego ser asesina, con tan solo 21 años de edad, en el campo de los horrores. Su mismo espantoso final lo tuvieron otros cuatro palmeros.

Es el caso de otro vecino de Las Tricias, Orencio Mata Rodríguez, asesinado por inyección de bencina el 27 de julio de 1941 cuando contaba con 27 años de edad. También Martín Medina Reyes, de Garafía, retornado de Cuba y perteneciente al Partido Comunista Español, canjeado desde el campo de concentración español de Fyffes, tras haber formado parte de la resistencia francesa en la II Guerra Mundial. En este caso, Martín Medina se suicidó lanzándose contra las alambradas del campo, electrificadas, en una fecha que no se ha podido determinar con exactitud. El trágico listado lo completan José Rodríguez Rodríguez, de Tijarafe, quien fuera presidente del sindicato de Torcedores de Santa Cruz de La Palma, canjeado también por la dictadura franquista y asesinado en Mauthausen-Gusen el 24 de febrero de 1942. Unos meses antes, el 16 de noviembre de 1941, corría la misma terrible muerte Felipe Rodríguez Sánchez, de Santa Cruz de La Palma. “Algunos de estos datos – recuerda el profesor palmero – han sido extraídos de la magnífica obra “República y Represión Franquista en La Palma”, del profesor Alfredo Mederos, mientras que otros son producto de mi investigación”.

El asesino de Zeirei, jefe del campo de concentración. | Archivo José López Mederos

El profesor López Mederos confiesa que en estos años de investigación “me extrañó que este tema, tan trascendente por lo que significó y por el dolor que encierra, no se haya estudiado ni visibilizado con mayor profundidad. Como historiador me preocupaba mucho olvidar la memoria de estos hombres y por eso inicié este trabajo, donde había desde mi punto de vista tanto desconocimiento académico y social”. En este recorrido ha tenido “una mezcla de emociones porque es una historia trágica en la que siempre llegas a la misma pregunta sin respuesta: cómo una nación como Alemania, europea, de base cultural grecoromana y cristiana cometió esta gran barbaridad desde el punto de vista ético, social, humano… organizando y ejecutando un plan de exterminio científicamente estudiado para la eliminación de los judíos, pero también de grupos de izquierdas y otras minorías”.

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