Güímar

Güímar decide asegurar el talud de Santa Lucía con medio millón de fondos propios

La alcaldesa no espera más por el Cabildo para evitar los desprendimientos y llevará a licitación el proyecto redactado por Teyde

El ingeniero Germán Hernández Durán, explicando el proyecto a los vecinos de Santa Lucía / DA

El Ayuntamiento de Güímar está dispuesto a invertir medio millón de euros, de fondos propios, para asegurar el talud del barrio costero de Santa Lucía Los Barrancos, con el ánimo de poner coto a los desprendimientos que se han producido sobre algunas de las viviendas y la carreta TF-61, una vía auxiliar a la autopista del Sur que depende del Cabildo.

“Voy a pedir las autorizaciones al Cabildo y Costas, pero la obra hay que hacerla sí o sí”, afirma Luisa Castro, porque “se trata de una emergencia, después de muchos años esperando para arreglar definitivamente el talud”, comentó.

Cansada de que el Cabildo solo “haya parcheado” la zona de la carretera, Luisa Castro quiere acabar el trabajo que se inició en la etapa de Rafael Yanes de alcalde, cuando se hizo una limpieza sobre una gran cueva donde están situada una veintena de casas que tras el desprendimiento ocurrido en junio de 2011, tuvieron que ser desalojadas hasta que se limpiara la parte superior de piedras sueltas, sin llegar a culminar un proyecto final que certificara el final de los desprendimientos, que volvieron a ocurrir al lado, ahora sobre la carretera, en octubre de 2017.

El sábado pasado el ingeniero de minas, Germán Hernández Durán, de la empresa Teyde, presentó a un grupo de vecinos el estudio geotécnico que ya tiene el Ayuntamiento y que es el que quiere licitar en breve para, una vez conseguido los permisos comenzar a trabajar en la zona en septiembre y octubre, estando previsto que la obra quedara culminada en marzo o abril de 2020.

El ingeniero presentó dos alternativas para darle estabilidad a los taludes, el que está sobre la cueva y el de la carretera, una con hormigón y menos porcentaje de hierro, y un segundo con más acero. El primero, que es el que pretende realizar el Ayuntamiento, sale más caro (medio millón de euros), pero a la larga será más rentable al ser menos corrosivo, dada la cercanía del mar. El segundo necesitaría mayor mantenimiento, aunque tiene la ventaja de que Costas daría más rápidamente la autorización de intervención.