familia e infancia

La pesadilla de los padres primerizos: ¿cuándo es mejor visitar a un bebé?

Una de las cosas que más nos puede agobiar al principio de la maternidad y/o paternidad, son las visitas

Bebe durmiendo

Una de las cosas que más nos puede agobiar al principio de la maternidad y/o paternidad, son las visitas. Visitas de los abuelos, tías, tíos, primas, primos, amigas, vecinas, etc… Un sinfín de gente que quiere conocer a tu bebé y ver cómo te encuentras tú.

Puede que, si no eres madre o padre, aun no te lo hayas planteado, ya que es la costumbre general, ir al hospital a visitar a la madre y al bebé lo antes posible. Y es que a veces confundimos las cosas: no por ir antes al hospital, quieres más al bebé. No por ir antes al hospital, demuestras que quieres más o que te importan más

De esta manera, es muy probable que no estemos respetando la necesidad de la madre de estar tranquila y conocer a su bebé. Sino más bien, estemos atendiendo a nuestra “necesidad” de conocer al bebé, aunque tengamos toda la vida para ello.

Pero como dije antes, los bebés parecen que vienen con visitas de manera inevitable…. ¿por qué quién se atreve a decirle a sus padres que no visiten a su nieto?

Cada día, son más los profesionales médicos que hacen todo lo posible para concienciar a los padres (y a las visitas) de que tanto los recién nacidos como sus madres necesitan tranquilidad por su bienestar. Aunque saben que no es tarea fácil. Y lo peor no es en el hospital, ya que aquí tienen las visitas algo más restringidas. ¡Lo peor llega cuando vas para casa! Pero no te preocupes, no está todo perdido… Antes de que tu casa se convierta en un sinfín de visitas, timbre que no para de sonar, amigos, familias y demás criaturas, y acabes agotada y desesperada, toma nota:

  • Respeta tus decisiones. No es tarea fácil decirle a tus familiares que no deseas recibir visitas. Puede que te resulte violento decirlo por el qué pensarán, cómo se lo van a tomar, etc. Pero, ante todo, tienes que mirar por tu bienestar, y el de tu bebé.

Y si lo que necesitas es tranquilidad, ¡que así sea!

  • Limita al máximo las visitas. Las visitas en el hospital son algo innecesario y pueden resultar molestas y agotadoras. Como reciente mamá, estarás cansada, en ocasiones dolorida y agotada. Además, tu bebé acaba de llegar a un mundo nuevo y completamente desconocido para él y cuanta mayor tranquilidad mejor.

Explicad con franqueza a vuestros familiares lo que deseáis y, si viene alguna visita que sea breve.

  • Una vez en casa, establece un horario de visitas, que sean breves y de manera escalonada. La mejor ayuda, no siempre es que haya alguien en casa ayudando con el bebé. Por mucho que estéis orgullosos de vuestro peque, todo el mundo lo acabará conociendo.
  • Pensad en vuestro bebé antes que en los demás. Esto incluye cerrar los oídos a los consejos gratuitos contrarios a vuestras decisiones como familia. Si decides dar el pecho, seguro que escucharás en más de una ocasión un consejo del tipo “¿por qué no le das un biberón de ayuda?”, si lo coges mucho te dirán “que lo estás mal acostumbrando a los brazos”, y así de manera infinita. Todo son consejos, que ni estás pidiendo, ni quieres escuchar, pero que te los darán… Así que no dudes, en hacerte escuchar.

Y como último, pero no menos importante, ¡respeta tus necesidades!

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