INFRAESTRUCTURAS

Los dilemas de las carreteras palmeras

La rigidez de los protocolos regionales, han propiciado que se comentan fallos reiterados en varias obras de la red viaria insular

Los debates casi siempre estériles a efectos prácticos, entre el Gobierno de Canarias y el Cabildo palmero en materia de carreteras, la mayor parte de las veces por lo que varios expertos en obra pública señalan como la rigidez de un protocolo administrativo más centrado en la normativa, que en la vida a largo plazo de las obras y su funcionalidad, han marcado y siguen marcando el devenir de los proyectos viarios más costosos para La Palma.

Los perjudicados, tanto en términos económicos como en materia de comodidad y hasta en seguridad en las comunicaciones viarias, los ciudadanos. En estos días se ha reclamado un escucha real a las alegaciones de la institución insular, especialmente tras el reconocimiento del Cabildo, a través de su consejero de Infraestructuras, Jorge González, de la reciente petición planteada a la Consejería de Obras Públicas de participar de forma directa en el visado de los proyectos, con opinión vinculante de la institución en los momentos de gestación de los mismos. Se trataría de la fórmula para evitar errores tan graves como los cometidos en la carretera del norte. Alegaciones de la misma naturaleza fueron realizadas – aunque sin éxito a la hora de ser escuchados – tanto en la Vía Exterior de Santa Cruz de La Palma como en la que está en ejecución, con retrasos, en la Villa y Puerto de Tazacorte.

Imagen del último desprendimiento en la carretera del norte. | DA

Hasta la fecha y casi por tradición, las peticiones de corrección o alteración de los proyectos viarios por parte de la institución no han tenido cabida en los planes de la Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, y no porque los técnicos de una y otra administración no se entiendan, sino porque se han convertido en rehenes de un protocolo que llega a resultar inflexible.

La carretera del Sur de La Palma está en obras. | DA

El puente bajo el Risco de La Concepción

Durante años, el puente que atravesará el Risco de la Concepción para conectar la Vía Exterior de Santa Cruz de La Palma con la carretera de La Grama, y con salida justo en la controvertida curva que constituye uno de los puntos negros de la red viaria insular, ha formado parte de las obras incluidas en el listado de prioridades del Cabildo frente al Gobierno de Canarias. Dos años han pasado desde que la institución insular presentó alegaciones a esta obra, que no se recogieron, y que han vuelto a ser reiteradas para evitar un desnivel en la salida del túnel y en la rotonda de acceso en la propia Vía Exterior, insuficiente para asumir el volumen diario de 16.000 vehículos para vertebrar la circulación.

También bajo el Risco de la Concepción, en una vía de titularidad regional, tiene que tomar una decisión y atender la demanda de seguridad el Gobierno de Canarias con el proyecto que dé respuesta a las necesidades de la vía, donde se han registrado desprendimientos meses atrás con daños materiales sobre vehículos y el cierre temporal de una de los dos carriles de acceso a la capital desde la comarca suroeste. El viceconsejero de Infraestructuras y Transportes del Gobierno de Canarias, Onán Cruz, ha trasladado recientemente al consejero de Infraestructuras del Cabildo de La Palma, Jorge González, la intención de la Consejería de Obras Públicas y Transportes del Ejecutivo autonómico de redactar un proyecto para dar una solución definitiva a los problemas de desprendimientos que se han producido. Es necesario ha dicho, “encontrar una solución final a los desprendimientos que se han producido en el tramo de la circunvalación del sur, de acceso a Santa Cruz de La Palma, una solución técnica que puede ser un falso túnel que genere seguridad a la vía a la circulación de vehículos”. En esta tarea también habrá una propuesta del Cabildo una vez se comience la redacción del proyecto y con la intención de contribuir, de forma eficaz, a generar una solución a largo plazo, no solo para la seguridad, sino para intentar garantizar la fluidez del tráfico rodado.

Resignación social

Más allá del entendimiento entre administraciones, esclavo de las luchas políticas en fechas de tanta tensión como la actual – a cuatro meses de la celebración n de las elecciones – los retrasos en los plazos de ejecución, modificados de proyectos con el consiguiente sobrecoste, y cruce de acusaciones entre responsables políticos, la resignación ha terminado formando parte de la relación entre los ciudadanos y la obra pública palmera. Entre los ejemplos que condicionan la calidad de las comunicaciones, la seguridad y la economía de los poblaciones afectadas, se encuentran las carreteras del norte de la Isla y la del sur. Esta última atraviesa un recorrido desde Mazo hasta Todoque.

Algo tan sencillo como que una familia de Fuencaliente pueda llevar a su hijo a clases particulares en coche hasta Los Llanos de Aridane, o simplemente realizar compras más allá de su municipio, se ven condicionadas por esta obra. Tanto es así, que los vecinos del pueblo sureño señalan que se han rendido ante las largas esperas, a veces de 20 minutos en cada uno de los cuatro semáforos existentes, para salir del sur de la Isla en dirección a Todoque. Por eso han optado por Breña Alta. En paralelo, el sector turístico se afana en intentar minimizar la imagen una municipio privilegiado en paisaje y gastronomía, pero victima de una mala gestión de la obra pública.