música

Un colectivo denuncia la “censura por asfixia” a la música urbana independiente

La Plataforma por la música en vivo en Tenerife, de reciente creación, subraya las dificultades que tienen los locales para ofrecer conciertos

Tais Pérez y Ferre Medina. | DA

La Plataforma por la música en vivo en Tenerife, formada por casi un centenar de músicos, profesionales y consumidores de la música urbana independiente, como rock, pop o metal, denunció esta mañana en una rueda de prensa la “censura por asfixia” que sufren los grupos por parte de las instituciones tinerfeñas para poder realizar su trabajo, que no es otro que dinamizar la cultura de la capital de Tenerife.

“Santa Cruz de Tenerife, según la vemos muchos de los que en ella vivimos, dista mucho de ser culturalmente lo plural, integradora y variopinta que nos gustaría, y esto no es debido a que carezcamos de esa riqueza, sino por el simple hecho de que no podemos expresarla”, expresan en su manifiesto, presentado por sus portavoces, Ferre Medina y Tais Pérez.

“Día a día y noche a noche somos asistentes a un constante y descarado asedio, acoso y derribo a aquellos locales en los que realizamos nuestras actividades”, afirmaron. “Asistimos a un momento en el que observamos cómo Ayuntamiento, Sociedad para el Desarrollo, Cabildo y Gobierno autonómico pretenden institucionalizar la cultura, convirtiéndola no solo en un instrumento de propaganda de las bondades de sus gestiones, sino que, a la par, intentan castrar las actuaciones paralelas, de todo tipo de manifestación expresiva y cultural que no surja de sus programaciones o no cuente con su explícita aprobación”, resaltaron

Muchos de los locales en los que desarrollan de forma cotidiana su labor artística “han ido adaptándose con gran esfuerzo económico, sin ayudas” a las normativas municipales que rigen y regulan sus actividades. “No obstante”, prosiguen, “vemos la arbitrariedad, irregularidad y tendenciosidad con la que esta normativa se aplica”.

“Hay amiguismos en las zonas de ocio. A unos les dejan montar sus mamotretos y a otros los machacan”, añade Varick, miembro de la Plataforma. “Los músicos tenemos derecho a trabajar. Déjennos tocar”, sentencia.