la palma

Las Hilanderas de El Paso recibirán la Medalla de Oro de Canarias

Blanca García y Carmen Díaz son las herederas y trasmisoras del singular tratamiento de cada hebra que compone las piezas de seda que elaboran en su taller, donde también se encuentra el Museo de la Seda. Ellas son las que han tomado el testigo de mujeres como Bertila, la madre de Blanca, y Maruca, su abuela
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Hilanderas El Paso. / DA
Hilanderas El Paso. / DA

El Consejo de Gobierno de Canarias ratificará en su reunión del lunes 1 de abril, la concesión de la Medalla de Oro de Canarias a las HIlanderas de El Paso, una saga de artesanas que han mantenido una tradición que tuvo un peso espefícico en la economía de la isla de La Palma desde el siglo XVI y que se ha conservado pese a los vaivenes económicos, los cambios de moda, la falta de relevo generacional y el reducido número de mujeres que la han venido trabajando con los sistemas originales. Blanca García y Carmen Díaz son las herederas y transmisoras del singular tratamiento de cada hebra que compone las piezas de seda que elaboran en su taller, donde también se encuentra el Museo de la Seda. Ellas son las que han tomado el testigo de mujeres como Bertila, la madre de Blanca, y Maruca, su abuela. Este ha sido un gran año para Blanca y Carmen, tras la reciente presentación de Entre Telares, un documental sobre el valor histórico y etnográfico de su trabajo y la vinculación emocional y personal en sus vidas, además de haber logrado, de la mano del Isla Bonita Moda, llegar a la Mercedes Benz Fashion Week este año con un diseño de Agatha Ruiz de la Padra a partir de la seda que elaboraron con sus propias manos.

La Medalla de Oro de Canarias viene ahora a encumbrar la labor artesana de estas mujeres y sus antecesoras, con un reconocimiento a la industria de la seda, que tuvo un importante peso en la economía de la isla de La Palma desde el siglo XVI cuando, tras su incorporación a la Corona de Castilla, se introdujeron técnicas textiles de la época. La seda y los bordados palmeros se exportaron profusamente a la Península y a Flandes, y gozaron de un enorme prestigio en Europa hasta que la moda cambió en el siglo XVIII, decantándose hacia el algodón y relegando la seda a un plano meramente representativo. Hoy, esta antigua artesanía se mantiene viva en el taller de las hilanderas de El Paso.

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