SOCIEDAD

“Llegó a manosearme y a tocarme el culo”: el calvario de la camarera del hotel Las Olas en Los Cancajos

La mujer que interpuso la denuncia por acoso a un maitre tras meses de quejas al director, fue objeto de un despido disciplinario por “el ruido efectuado al manipular y colocar los platos”

Ha sido despedida después de cuatro años de trabajo tras incorporarse de una baja médica de apenas dos meses por depresión, después de sufrir acoso sexual de forma continuada durante ocho meses por parte del que fue su jefe más directo en el servicio de restaurante del Hotel Las Olas, en Los Cancajos. María, nombre ficticio de esta mujer que ha contado su historia a DIARIO DE AVISOS, no se arrepiente de haber interpuesto la denuncia, algo que decidió en marzo de 2018. María, que necesitó apoyo psicológico para recuperar su autoestima y controlar los frecuentes episodios de ansiedad que la llevaron a un ingreso breve en el Hospital General, está ahora en paro.

Despedidos, como si las casualidades se hubieran agrupado de forma perfecta en torno a la búsqueda del silencio cómplice, fueron también los dos compañeros de la denunciante que dieron un paso al frente para testificar sobre cómo habían presenciado algunos de los episodios de acoso. La carta de despido que la empresa AMCOTUR S.L. entregó a esta mujer, relata errores en el servicio el día 6 de abril y se le recuerda el apercibimiento que le han hecho por “el ruido efectuado al manipular y colocar los platos y los cubiertos en la zona de repaso”. El despido se justifica como “grave y culpable” por lo que terminan informando de “despido disciplinario”.

Fuera de la plantilla, relata María, están también las dos trabajadoras con contratos eventuales que se dirigieron a los responsables para quejarse de los “manoseos”, los “comentarios inapropiados” y los “tocamientos” del denunciado, ahora ya fuera de la plantilla del hotel. María explica que necesita “recuperarse pronto y volver a trabajar”, que es buena camarera, que siempre ha sido eficiente y que se esmera por mejorar. Pese a todo, esta joven de 28 años, madre de un hijo de siete, hija de una camarera de piso, está dolida por el “falso argumento” de su carta de despido, que un responsable del departamento de Recursos Humanos de la empresa le entregó este jueves, en presencia del director. Tiene miedo de ser ahora víctima de comentarios y quiere mantenerse en el anonimato porque “quiero y tengo que trabajar”. Su supuesto acosador, que fue ascendido de camarero a «mâitre», llegó a “manosearme el pecho, me quedé en shock. Los episodios empezaron antes. Me llegó a tocar el culo, me daba palmaditas, y aunque yo pidiera que me respetara y que no se acercara no mejoraban las cosas. Me hacía comentarios sobre mi cuerpo, se acercaba aunque yo me alejara físicamente; he estado en shock, he llorado mucho. Hice lo que creí correcto, pero no ha servido de nada, me han despedido”.