familia e infancia

Insomnio infantil: “Mamá, papá… ¡No tengo sueño!”

Los trastornos del sueño en la infancia constituyen una alteración de la conducta frecuente

Por Gabriela Darias Medina, psicóloga

Ojeras, somnolencia, irritación y falta de energía son algunas de las características que presentan los más pequeños cuando no duermen bien. Las alteraciones del sueño a menudo son pasajeras y están asociadas a causas puntuales, pero otras veces pueden convertirse en pautas habituales de comportamiento llegando a provocar trastornos psicológicos más graves.

¿Qué es el insomnio infantil?

Insomnio procede del latín y significa “falta de sueño a la hora de dormir”. En el caso de los niños, al igual que los adultos, experimentan dificultades para conciliar y mantener el sueño, provocando un malestar significativo.

Algunas de las causas que pueden provocar la aparición de insomnio en los más pequeños:

  • Características genéticas: los niños con un tono muscular elevado pueden presentar mayores dificultades a la hora de dormir.
  • Personalidad: niños con rasgos más ansiosos y a los que les cuesta relajarse.
  • Hábitos incorrectos del sueño: no fijar un horario para dormir, dormir de día en exceso, dormir en el sofá o en la cama con los padres, etc.
  • Etapa del desarrollo: según en la etapa en la que se encuentre el niño, éste podrá experimentar mayor dificultad para conciliar el sueño.
  • La ansiedad por separación: es la excesiva ansiedad que experimentan los niños ante la separación o alejamiento de sus padres.
  • Ambiente familiar: el entorno es determinante en el mundo emocional y conductual. Aquellos niños que viven en un entorno familiar conflictivo aumentan sus posibilidades de desarrollar conductas desorganizadas del sueño.

¿Cómo mejorar el sueño de los más pequeños?

La higiene del sueño hace referencia a aquellas acciones que llevamos a cabo para favorecer el descanso a la hora de dormir. A continuación mencionamos algunas pautas para mejorar la higiene del sueño de los más pequeños de la casa:

  • Evitar o reducir el ruido en la habitación y alrededores.
  • Ventilar la habitación y mantener una temperatura y nivel de humedad adecuado.
  • Elegir un colchón y almohada de buena calidad.
  • Evitar cenas copiosas.
  • No ingerir grandes cantidades de azúcar ni bebidas estimulantes.
  • Evitar acostar a los niños con hambre o habiendo tomado un exceso de líquidos.
  • Tener en cuenta que algunos medicamentos dificultan la conciliación del sueño.
  • Realizar ejercicio físico, evitando las últimas horas de la tarde.
  • Evitar siestas muy prolongadas.
  • No usar aparatos electrónicos para dormir.
  • Establecer horarios de acostada y levantada.
  • Establecer una rutina pre sueño, unos 20-30 minutos antes de irse a dormir comenzar a cepillarse los dientes, ponerse el pijama, despedirse de los padres, etc.
  • No potenciar los miedos relacionados con el sueño aludiendo a “viene el coco si no duermes”, “el hombre del saco”.

Conocer más sobre el insomnio infantil es una herramienta muy valiosa para ayudar a nuestros pequeños a superar un obstáculo más en su camino.

En aquellos casos en los que el problema persista o se agrave, no olviden recurrir siempre a los profesionales de la salud.

¡Felices sueños!

** Por Gabriela Darias Medina, Psicóloga Colegiada nº T-02420

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