
Los políticos y la administración pública, en cumplimiento de sus funciones y competencias, han diseñado un programa de intervención para mantener en optimas condiciones, y alejado de cualquier tipo de riesgo, el Puente de Los Tilos, que hasta hace unos años ostentó el primer puesto en España y Europa por su longitud sin apoyos. Ingenieros y técnicos del ámbito de la tecnología y la innovación en la construcción, han llamado estos días la atención sobre la necesidad de que el Cabildo, que recibió las competencias en materia de mantenimiento de estructuras y carreteras desde el año 1993, diera a conocer y cumpliera con el protocolo de conservación de esta gran infraestructura de ingeniería civil, que el pasado mes de diciembre cumplió 14 años, y para la que desde hace algunos meses, la institución, a través del área de Infraestructuras que dirige Jorge González, encargó un estudio.
“El informe del estado del viaducto propone temas puramente de conservación”, explica el consejero, tras incorporar, como detalles a tener en cuenta en la intervención, “la pérdida de pasarela de protección, corrosión en algunas zonas del tablero y la necesidad de recolocar el cableado eléctrico que sostiene”. Todas ellas son tareas menores peor imprescindibles, que incluyen además la protección de los materiales afectados por la corrosión que provoca la brisa marina a la que está sometida esta gran estructura.
Asegura el presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles de la provincia, Francisco López Marrero, que “esta estructura, como todas las de esta categoría, necesita cuidar, vigilar y corregir las filtraciones de agua, y otros deterioros en cumplimiento de un protocolo predeterminado”y desde nuestra tarea, cualquier colegiado preocupado tiene la posibilidad de trasmitir, poner en conocimiento del Cabildo y de trasmitir, la necesidad de que los protocolos de mantenimiento se cumplan para evitar riesgos futuros”.
Agregó que “este es un tipo de estructura singular en una zona donde la corrosión del metal es constante por la brisa del mar, y en el que cada tres o cinco años corresponde disponer de mecanismos de conservación”. El puente de Los Tilos, barranco que atraviesa, es un gran viaducto, constituye lo que muchos, en su construcción durante un período de tres años, definieron como un prodigio de la ingeniería civil y que le ha llevado a convertirse en un símbolo de la comarca norte de la Isla Bonita. El viaducto permitió sortear un tramo de carretera de dos kilómetros sin afectar al acceso de Los Tilos, pero no solo eso. Acortó las distancias con puntos estratégicos que el norte mantenía más alejados antes de su construcción, como el Hospital General de La Palma, el aeropuerto y el puerto capitalino.





