
Director General del grupo inmoniliario Proygesa. | FOTO: Mario González
El Grupo Proygesa nace después de su marcha del grupo inmobiliario Aransa. El socio de Miguel Ángel Gutiérrez enferma y la segunda generación no tiene la misma visión del negocio que él. Tras terminar los proyectos que estaban pendientes, Miguel Ángel decide ir por su cuenta y abrir una nueva empresa (Proygesa), también dedicada al sector inmobiliario, donde ya tenía más de 19 años de experiencia: “No nos peleamos, simplemente cada uno cogió rumbos diferentes porque teníamos visiones distintas del negocio”.
-En este caso, la experiencia ha sido un grado. Le ha valido para iniciar su negocio en solitario.
“Totalmente. Hemos respirado todas las coyunturas del mercado. Los momentos de crisis y los de las vacas gordas, y en todos hemos aguantado y superado los obstáculos, y eso se debe a que hemos actuado con sentido común. Me refiero a escuchar al cliente y ponernos en la piel del comprador”.
-¿Cómo ve el sector inmobiliario en estos momentos?
“Obviamente, nuestra visión es optimista porque hace ocho años que no se hace una nueva construcción en la ciudad. Alguna pequeña o de la mano de un banco, pero poco más. Ya no hay un stock de viviendas en manos de los bancos, lo que simplifica mucho la competencia, sobre todo porque al disponer de la financiación tenían la sartén por el mango”.
-Precisamente, por ese parón hay ahora un déficit de vivienda que puede llegar a ser alarmante.
“Nosotros estamos en desacuerdo con las políticas llevadas a cabo por el Gobierno, porque, directamente, se han metido a hacer vivienda VPO en régimen general. Lo peor que puede hacer la clase política es intentar regular el mercado libre de la vivienda, porque se regula solo. Lo que tendría que hacer el Gobierno es facilitar que otros hagan VPO. Creemos que la Administración debería modificar los parámetros de la vivienda protegida en sus diferentes régimenes y flexibilizarlos en función del mercado. Durante la crisis ha habido y hay viviendas más económicas, mayores, con más calidad y sin las restricciones de la vivienda de VPO, que se ha quedado obsoleta”.
-¿Qué es entonces lo que, a su juicio, tendría que haber hecho la Administración para evitar este déficit de vivienda?
“Tendría que haber transformado ese parque público de viviendas en alquileres para dar cobertura a las personas que se encuentran en ese segmento de empobrecimiento y que muchas veces no aspiran a poder comprar, sino a alquilar para vivir con sus familias. Nuestro empobrecimiento social hace que cada vez haya menos gente con capacidad de compra en vivienda libre y nueva, por tanto, es mejor que se adapten al nuevo cambio. Muchos ciudadanos están apostando ya por el alquiler, porque ya no tienen capacidad de compra”.
-Bueno, el alquiler es una opción muy válida en otros países. Menos ataduras y más posibilidades de movilidad.
“El Mediterráneo y Latinoamérica tienen ese apego a la vivienda, mientras que gran parte de Europa y América optan por el alquiler porque la movilidad, como usted dice, está a la orden de día y una hipoteca limita mucho. Nosotros no es que seamos ahora más británicos o germanos, sino que hay un empobrecimiento de la sociedad importante que ni siquiera permite adquirir una VPO. Si antes se compraba el 20% de VPO, ahora hay el 10%. Y con la vivienda libre está pasando exactamente lo mismo: cada vez hay menos gente con capacidad de compra. ¿Y qué pasará? Pues que los dueños de todas estas viviendas serán en un futuro los grandes fondos de inversión”.
-¿Cómo se soluciona este problema?
“Con el alquiler y la apertura del suelo para construir. Actualmente, al no haber vivienda de nueva construcción, se han disparatado los precios de la vivienda de segunda mano, estando casi al mismo nivel que una vivienda nueva. Además, no hay suelo, y el que hay es caro y no se paga. Santa Cruz de Tenerife, por ejemplo, ha perdido mucho tiempo con los problemas de su Plan General. No se ha hecho nada y, por tanto, no hay stock de viviendas. De los 230.000 habitantes que hay en la capital, solo el 15% puede comprar una vivienda. A todo esto hay que unir que desde la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación hay un abismo en la percepción de la calidad en términos objetivos”.

Director General del grupo inmoniliario Proygesa. | FOTO: Mario González
-¿Influye el alquiler vacacional en el aumento del precio de la vivienda?
“Influye, claro que influye. Pero la llave de la solución la tiene la Administración a través de la regulación, porque, mire, yo creo que no es lógico que los alquileres vacacionales convivan en el mismo sitio con los de residencia. Y es muy sencillo: la gente que viene de alquiler vacacional viene de vacaciones, con lo que ello implica. No veo razonable que estas personas convivan con una familia cuyos padres se tienen que levantar temprano para llevar a los niños al colegio. O todos los vecinos lo permiten o se hacen edificios completos dedicados a esta modalidad. Inversores completos se unen y compran un edificio entero y lo dedican a alquiler vacacional. Esto sería lo ideal. Porque el uso de las viviendas es completamente diferente. La Administración tiene que liberar suelo para que la oferta y la demanda se equiparen y bajen los precios. Hay que dejar que el sector produzca lo que demanda el mercado, es decir, edificios localizados en explotación. Solo tomando estas dos medidas vamos a conseguir que la Administración facture, que la gente descanse en sus casas y que el alquiler vacacional crezca y se convierta en un modelo rentable para las Islas. El futuro no va por abrir suelo para que la gente pueda comprar vivienda. Lo que hay que hacer es que haya un exceso del 10% de viviendas para regular el mercado. Nosotros encantados de que vengan inversores y hagan edificios de alquiler vacacional, porque genera impuestos directos e indirectos , además de empleo. A mí, como empresa, si me viene un fondo para que construya un edificio y me llevo un margen de beneficio le digo que sí, porque será mejor que arriesgarme a construir y después que no llegue a vender la vivienda”.
-Antes habló de la calidad de las edificaciones. Desde Fepeco se han quejado en varias ocasiones porque los áridos de las Islas no son de buena calidad.
“Hoy en día, con el Código Técnico de Edificación, una vivienda aquí se tiene que construir con los mismos criterios de calidad que en la Península. La competencia ahora es la vivienda de segunda mano, que está casi al mismo precio que la vivienda nueva. Esto, una vez más, repercute sobre el precio de la vivienda. Sería imposible construir ahora al mismo ritmo que hace 10 años. Es más, en la próxima década o se regula, y se regeneran las canteras y se extrae con sentido común, o tendremos un problema gordo. Solo nos faltaba tener que traer los áridos de fuera para poder construir”.
-Tal y como esta ahora el mercado, ¿habrá en breve burbuja inmobiliaria?
“Una burbuja se genera cuando hay poca oferta y mucha demanda. ¿De quién es la culpa de que haya poca oferta en el mercado? De la coyuntura económica, de unos ayuntamientos que no han tenido el suelo preparado para edificar y de unos bancos que no han permitido a los constructores hacer viviendas porque los bancos tenían un stock grande y no nos daban financiación. O los agentes reguladores levantan el veto o seguirá habiendo más demanda que oferta”.





