día de canarias

La Graciosa, octava isla y capital del archipiélago Chinijo

A lo largo del año son más de 250.000 los visitantes que arriban a la isla benjamina, que tiene una población estable de más de 700 personas
LA GRACIOSA
LA GRACIOSA
La Graciosa. / EP

La Graciosa, con unos 27 kilómetros cuadrados, ha alcanzado el reconocimiento numérico que le identifica como isla y por ello territorio habitado del archipiélago canario. La Ley Orgánica 1/2018 de 5 de noviembre, de reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias, contempla en el ámbito espacial a La Graciosa como isla y responde a la reivindicación que de manera formal iniciaron los vecinos en 2013. Es la octava isla, destronando la acepción asignada a Venezuela por el periodista Ernesto Salcedo.

A lo largo del año son más de 250.000 los visitantes que arriban a la isla benjamina, que tiene su altura máxima en Las Agujas (216 metros) y una población estable de más de 700 personas, a la que se ha dotado de servicios básicos, gestionados desde el Ayuntamiento de Teguise. Los periodos vacacionales de Navidad, Semana Santa y verano se traducen en el arribo y estadía del mayor número de personas, acrecentando con ello la demanda de alojamiento. En esas fechas, las viviendas construidas en Caleta del Sebo y Pedro Barba, que se alzaron en su mayoría a partir de los años 60 del pasado siglo, suelen congregar a sus propietarios e invitados.

La Graciosa fue el primer paraje canario que conoció la llegada de los normandos, la expedición de Juan Bethencourt en 1402, que permaneció allí con sus barcos fondeados durante cinco días antes de proseguir hacia Lanzarote. Este hecho hace que el nombre de La Graciosa quede unido a la historia, como señala Francisco Hernández, cronista oficial de Teguise, recordando que Le Canarien la cita de continuo, al utilizarla como desembarcadero. Menciona por igual la descripción que años más tarde hace del lugar el ingeniero cremonés Leonardo Torriani (1559-1628) al decir “aparece graciosísima a la vista, tanto por la forma como por el sitio en que está, y por esto fue nombrada así por Letancurt”. Torriani añade que este islote no tiene ni agua, ni árboles, ni animales salvajes (como escribió Plinio), sino solamente conejos que pusieron en ella los cristianos, como también en las otras dos (Alegranza y Montaña Clara). Algunas veces los lanzaroteños dejan en ella las cabras y las ovejas, y cuando se multiplican las vuelven a recoger y las venden en Tenerife o Gran Canaria.” La Graciosa permaneció deshabitada hasta mediados del siglo XIX, siendo lugar de ocasional estancia para los pescadores que faenaban en la costa.

Alexander von Humboldt llegó a ella hace 220 años, el 18 de junio de 1799, a bordo de la corbeta Pizarro. Fue el primer contacto que el prusiano, considerado decano de la geografía botánica y la vulcanología científica, tuvo en su periplo que le llevaría a recorrer América y que alcanzo especial referencia en la visita a Tenerife, con su ascensión al Teide. A Humboldt le acompañaba el botánico francés Aimé Bonpland; uno y otro recorren la pequeña isla, consignando impresiones bien diferentes, según señala el también botánico Arnoldo Santos, coordinador del encuentro Humboldt y La Graciosa, que ha organizado la Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia (Fundoro) en colaboración con el Cabildo Insular de Lanzarote y el Ayuntamiento de Teguise, y que se celebrará los días 14, 15 y 16 de junio.

George Glas visitó la isla en la segunda mitad del siglo XVIII y en su obra The History of the discovery and conquest of the Canary Islands, publicada en 1764, aconsejaba la instalación de una factoría para la salazón de pescado, propuesta que comparten años más tarde Baker Webb y Sabin Berthelot, tras recorrer ese territorio en 1829, confirmando que era “la más adecuada para la instalación de una industria de salazón de pescado”. Esa orientación se materializa en 1852 por Rafael Cappa Maqueda, que solicita permiso para instalar una factoría, explotación que inicialmente estaría a cargo de la Rafael Cappa y Compañía, en la que figuraba también el norteamericano Eduard Belkanap Hodges.

Los proyectos no siempre se materializan y se suceden diferentes iniciativas, entre ellas la que en 1861 pone en marcha el Ministerio de Marina otorgando concesiones y dando paso a las primeras construcciones, con la fijación poblacional que prevalece a través de la referencia que dan apellidos tales como los Hernández, Páez, Quinteros, Álvarez, Morales, Romero…, y que traerá consigo la parcelación del territorio, contemplando la autorización temporal para el establecimiento de cultivos. Desde entonces no han faltado proyectos de desarrollo, muchos de presuntuosa factura, con modelos de orientación turística que han abarcado diseños urbanísticos, propuesta de establecer un teleférico con Famara, etc.

El paraíso de la serenidad, que noveló Ignacio Aldecoa (Parte de una historia), al que se llega cómodamente con el transporte fluido a lo largo de todo el día, que enlaza desde Órzola, rebasando la Punta de los Fariones, sitúa al visitante en el puerto de Caleta del Sebo, con la oferta inmediata de cicloturismo junto a otras modalidades para la práctica del deporte y el encuentro con los atractivos que ofrece el Parque Natural de Archipiélago de Chinijo y la Reserva Marina. La isla despierta múltiples apetencias a lo largo del año y por ello se suceden encuentros y celebraciones, presentaciones de reclamo publicitario y en especial, todos los fines de semana, las actividades de mayor proyección popular que llevan una clara significación deportiva: Desafío Octava Isla, Travesía El Río, etc.

La Casa de los Ingleses, vivienda que Patrick y Silvia Shield, profesores en Oxford, edificaron en 1967, utilizando materiales locales, muestra el acertado proceso de mimetización con el espacio, modelo que ojalá se prodigue en el lugar, donde los imperativos que marcan las apetencias amparadas en numerosos vericuetos quieren imponerse con un desesperado tirar hacia delante.

Cada mes de julio, los Toledo, amplia familia con doña Concha como punto de referencia, celebran en el marco de las fiestas patronales del Carmen la tradicional Parrandera. El próximo sábado, los Toledo adelantarán en cierto modo la cita al participar en la plaza de Viera y Clavijo de Los Realejos, como invitados de excepción en el XLV Festival de las Islas, que por primera vez incluye a La Graciosa.

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