Sucesos

Caso inédito en España: una perra asiste al juicio de su propio maltrato en Santa Cruz

La presencia del can, una pitbull llamada Milagros rescatada milagrosamente del interior de una maleta tirada junto a unos contenedores de basura en Santa Cruz, por primera vez en los juzgados españoles

En la imagen superior, la perra Milagros en la sala donde ayer se celebró el juicio; junto a estas líneas, instante en que el can saca la cabeza por el hueco que hizo un miembro de Protección Civil en la maleta donde la habían tirado a la basura. Mario González
En la imagen superior, la perra Milagros en la sala donde ayer se celebró el juicio; junto a estas líneas, instante en que el can saca la cabeza por el hueco que hizo un miembro de Protección Civil en la maleta donde la habían tirado a la basura. Mario González

“Que pase la testigo perjudicada, la perra Milagros”. Cuando la magistrada del Juzgado de lo Penal Número Uno de Santa Cruz de Tenerife, Sandra Barrera, pronunció ayer esas palabras, se abrió la puerta de la sala donde se celebraba un juicio por el presunto maltrato a dicho can y, entre el asombro de muchos de los presentes, entró una sonriente pitbull. Llegó acompañada de su dueña y sin saber que su presencia en un juicio, por inédita, marca un hito en la Justicia española, cada vez con mayor concienciación sobre la gravedad del maltrato animal. Por si fuera poca novedad, que la Fiscalía solicitase que, en caso de condena, no se suspenda la pena aunque sea inferior a dos años de cárcel (como se concede prácticamente de forma automática), confirmó que, el de ayer, no fue un juicio cualquiera sino algo realmente excepcional.

La cita empezó con retraso, al parecer por problemas técnicos para que interviniese por videoconferencia el acusado, preso en Sevilla desde el pasado 23 de abril por otro proceso en que se le acusa como presunto autor de un robo, acaecido también en la capital tinerfeña. Cuando finalmente pudo declarar el encausado, un varón identificado como Sergio M.J., reconoció haber metido a la pobre perrita en una maleta y abandonarla en un contenedor de basura, pero aseguró que lo hizo al pensar que el animal había muerto por las heridas que le habían causado otros canes.

Sin embargo, tanto la Fiscalía como la acusación particular, que ejerce el Albergue Comarcal Valle Colino, sostienen que Sergio, en vez de prestar la asistencia debida al infortunado animal, “y más bien con la intención de que muriera, la introdujeron en una maleta que cerraron y arrojaron a un contenedor de basura situado en la calle de Los Molinos. Su probable intención era que los servicios municipales la cogieran junto con el resto de residuos en el camión, sin darse cuenta de que era un ser vivo. De esta forma habrían causado su inevitable fallecimiento”, se narra en las conclusiones provisionales del Ministerio Público. Por ello, la Fiscalía de Medio Ambiente de la provincia tinerfeña, cuya titular es Francisca Sánchez, solicita nueve meses de prisión y dos años de inhabilitación de trabajar con animales y poseer otros perros, mientras que la acusación particular eleva dicha solicitud de penas a un año de cárcel y tres de inhabilitación.

La perra maltratada. Planeta Canario
La perra maltratada. Planeta Canario

Sobre la resolución de este juicio, que ayer quedó visto para sentencia, hay que resaltar que los testigos avalaron las tesis de las acusaciones. Fueron unos vecinos, aquel 2 de noviembre de 2012, quienes oyeron los lamentos de Milagros y alertaron a las autoridades. Tras llegar al lugar, un miembro de Protección Civil optó por agujerear la maleta y, por ese hueco, asomó la cabeza de la malherida pitbull, que presentaba mordeduras en el cuello, cabeza, dorso, patas y otras partes del cuerpo, así como evidentes síntomas de estar asfixiándose en tan cruel confinamiento como pueda ser una maleta cerrada para un ser vivo.

Es menester insistir en la solicitud de la Fiscalía para que, en el caso probable de condena, no se suspenda la pena aunque sea inferior a los dos años de prisión. Cabe recordar que, por mucho que en España sea extraordinariamente inhabitual, tal suspensión no es automática, sino una potestad discrecional del juzgador que, en este caso, no es descartable dada la notable alarma social generada.

Resta recordar que, por esta causa, ya fue juzgada una mujer, pareja del ahora encausado, pero fue absuelta por falta de pruebas. Ahora, con la detención de Sergio tras emitirse una orden de búsqueda y captura a cuenta del robo aludido, ha podido completarse un proceso al que asistió, por primera vez, el can que había sufrido el maltrato. Y es de justicia añadir que Milagros, la pitbull, se comportó a la altura de tan solemne ocasión.