FAMILIA E INFANCIA

Cómo pasar un verano seguro con nuestros hijos

La fotoprotección, cuándo y cómo debemos aplicar filtros solares en nuestros hijos ante la radiación solar


Por Iván Abreu Yanes, pediatra tinerfeño

Llega el verano, numerosas horas de ocio y diversión para los más pequeños. El buen tiempo abre un abanico de posibilidades para poder pasar un buen rato en familia. Sin embargo, no debemos confiarnos. El sol, las piscinas y playas suponen un peligro para nuestros niños si no tomamos las medidas de precaución adecuadas.

La piel de los niños es muy sensible y, por tanto, hay que protegerla de agentes externos, de los cuales uno de los más importantes es el sol.

Hablemos primero del día a día. Cuando salimos a pasear, nuestros niños suelen estar vestidos, quedando pocas zonas del cuerpo expuestas. Además, hay que recordar que la exposición al sol es necesaria para la producción adecuada de vitamina D. A esto, hay que sumarle el hecho de que no es conveniente el uso de filtros solares antes de los 6 meses de edad (no es que no se pueda, sino que no se recomienda) por lo que opinamos que en los paseos diarios no sería necesario ponerles filtro solar a los niños, siendo suficiente las barreras físicas (gorras, sombrillas).

Otro tema diferente es cuando vamos a pasar el día a la playa. Muchos padres comentan que los niños van a estar debajo de la sombrilla, pero en la playa no solo hablamos de exposición directa al sol: hay que tener en cuenta los rayos reflejados en la arena y el agua. En este caso, debemos evitar la exposición directa del niño al sol en las horas de sol “más intenso”, que abarca de 11:00 de la mañana a 17:00 de la tarde. Además, disminuiremos el peligro de quemadura solar si disminuimos la superficie de piel expuesta, en este sentido podemos usar los “bodies” o mallas con filtro ultravioleta, que cubren la mayor parte del cuerpo del niño y los protege.

Aún así, siempre quedan zonas expuestas que debemos proteger y para ello podemos usar los filtros solares. Hay de 2 tipos: químicos y físicos.

Dada la sensibilidad de la piel de los pequeños, junto con la mayor probabilidad de dermatitis y alergias con su uso, hacen que los filtros químicos (son sustancias que absorben la radiación UV-a, evitando su daño en la piel) no sean los más adecuados para los niños en los primeros años.

Por tanto, nos centraremos en los filtros físicos: suelen ser a base de dióxido de titanio o de zinc. Estos crean una capa protectora sobre la piel de manera que reflejan los rayos UV-a (son los que más nos llegan, ya que la totalidad de los UV-c y la mayoría de los UV-b suelen absorberse en la atmósfera); como ventaja añadida, suele dejar una coloración blanquecina de la piel, de manera que podemos saber visualmente si la crema se ha ido para volverla a aplicar.

En cuanto al factor, debe ser el de mayor protección (50+) e, idealmente, que tenga formulación para niños (“kids”) ya que estos evitan el uso de parabenos y perfumes en su fórmula.

Resumiendo en una frase: evitar las horas de calor “más fuerte”, usar medidas físicas (sombrilla, gorras o mallas con filtro UV), utilizar filtros físicos en niños pequeños y aplicarlo (al menos 30 minutos antes de la exposición al sol) abundante y frecuentemente, de factor 50+, sin parabenos ni perfumes.

Página Web: www.mipediatraencasa.es
Facebook: www.facebook.com/mipediatraencasa