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El nuevo camino de Ibrahim López

El ex campeón de España de boxeo se prepara para volver a competir, ahora dentro del exigente mundo del Brazilian Jiu Jitsu
Ibrahim López saluda al público después del gran triunfo de su carrera deportiva, el Campeonato de España de boxeo. / Fran Pallero

El Pegaso nunca se fue, estaba agazapado. El ex campeón de España de boxeo dentro del peso crucero, Ibrahim López, colgó los guantes hace cinco años y después de una etapa como formador de nuevas promesas pugilísticas se dedicó a criar a sus hijos y atender sus obligaciones profesionales y familiares.

Cuando se nace con el gen competitivo, renunciar a esa adrenalina que ofrece el riesgo es imposible. Ibrahim trajo ese extra de serie y cultivó más para tener reservas. El único canario campeón de España profesional en boxeo y en kickboxing, el deportista de Candelaria se asoma de nuevo al deporte de la mano de una especialidad que le ha conquistado, el Brazilian Jiu Jitsu.

“Hacía mucho tiempo que quería empezar a entrenar Brazilian Jiu Jitsu, pero, era incompatible con el boxeo. Una vez que terminé esa etapa y mis hijos me han dejado tiempo para entrenar me encontré con un deporte que realmente me vuelve loco”, confesaba aquel poderoso pegador dentro de los cuadriláteros que, sin embargo ha tenido que “volver a empezar de nuevo” en una disciplina que le ha despertado “nuevas ilusiones y nuevas metas”.

“Soy muy competitivo y, haga lo que haga, siempre voy a intentar competir contra alguien”, reconocía Ibrahim, siempre pendiente de aprender cosas nuevas para aplicarlas en el día a día. “El principal objetivo que tenía fue ponerme en forma porque hacía mucho tiempo que estaba parado y necesitaba activarme”, relata Ibrahim sobre la llamada de esta nueva disciplina que “desde el primer día que me puse el kimono, todo cambió, supe que esta sería mi nueva meta, mi nuevo reto a conseguir. Fue una sensación muy extraña, amor a primera vista”.

Y ese amor ha generado tan buenas sensaciones en el ex pugilista tinerfeña que, lo que empezó siendo una actividad, se ha ido moldeando hasta darle una fecha para regresar a la acción. “Hasta ahora, he luchado contra mí, estaba totalmente fuera de forma porque no es fácil combinar trabajo, familia y entrenamiento, pero el 15 de junio empezamos, vamos al Spanish Open con mucha ilusión a ver qué pasa”, señalaba el Pegaso, que ha incrementado notablemente sus horas de dedicación a este nuevo deporte en su trayectoria deportiva y ha conseguido restarle diez kilos de peso a su anatomía para ir adaptándose a las exigencias que encontrará dentro de los tatamis.

“Entreno cinco días BJJ con mi equipo de la Academia Caio Terra TFC, con Adriano Oliveira y con Fredy Figueroa como maestros. Aparte, voy tres días por semana a hacer funcional con Romén Mantecón, en el Dude Boxing Club”, reseñaba Ibrahim que ya no tiene la necesidad de añadir el atletismo al abanico de actividades complementarias a la actividad de los tatamis porque “el tema de las carreras aquí, es un poco distinto que en el boxeo, no se le da tanta importancia”.

Ibrahim no es amigo de comparaciones. Sus anteriores andaduras deportivas le dieron gloria y satisfacciones, pero el Brazilian Jiu Jitsu le ha dado algo más. “No he encontrado nada que me faltara respecto al boxeo, es algo totalmente distinto. En ambas disciplinas compites contra otro deportista de tú a tú. La adrenalina se dispara por tu cuerpo, y si fallas, pierdes. En uno te llevas golpes directamente al cuerpo y en el otro, intentas que no te finalicen con alguna estrangulación, luxación o pierdas por puntos. El BJJ es un deporte muy completo, tienes que estar atento a muchas cosas a la vez”, desvelaba el de Candelaria que reconocía que este deporte “es increíble”, hasta tal punto que “si llego a encontrar esto en mi vida antes, creo que nunca me hubiera puesto unos guantes”.

Y es que hay muchos aspectos del Brazilian Jiu Jitsu que le han conquistado, uno de ellos es el menor riesgo que corre la integridad de sus practicantes. “Estoy totalmente seguro, este será mi deporte de por vida. Se puede practicar con cualquier edad”, reflexionaba un Ibrahim que entendía que esa es la principal diferencia respecto al boxeo donde “debido al constante maltrato que sufre tu cuerpo, tiene limitada la edad de práctica y competición”.

Lo que sí tiene claro el último gran ídolo del boxeo tinerfeño es que su experiencia dentro de los cuadriláteros le va a servir de mucho en su nueva andadura competitiva donde no serán los golpes la principal amenaza. “Seguro que sí será de mucha utilidad la experiencia”, afirmaba antes de reseñar que “en esas disciplinas hay que pensar muy rápido, cualquier fallo equivale a un golpe. Nuestro afán de golpear para ir por delante se puede extrapolar al BJJ y, creo yo, que te hace buscar soluciones más rápido” finalizaba un Ibrahim que espera juntar pronto alguna medalla de su nueva especialidad con los cinturones que logró sobre el ring.

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