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El Pacto de las Flores

Sin libertad de crítica, ningún elogio tiene eficacia”. El pacto canario gira en torno a 8 ejes. De las 7 fuerzas del Parlamento, 3 a cada lado con Casimiro al centro, en una cámara ampliada a 70. En el centro, la fuerza capaz de pactar sobre las líneas rojas. Empezamos situando renta y paro. A 2019, Europa 28 tiene una renta per cápita de 31.100 euros, España, de 25.900 euros, y Canarias, de 20.900 euros. Somos el 81% de España y el 67% de Europa, al nivel de Chequia y Portugal. Europa 28 sitúa el paro en el 7,9%, España, en el 14,5%, y Canarias, en el 21%. El juvenil, 14,9% en la UE, 32,70% en España y 37,3% en Canarias. Segundo dato, los principales problemas de España en opinión del ciudadano, son “el paro, los políticos, la corrupción y la economía”, que se refuerzan entre sí.

El 23 de junio de 2019, Naciones Unidas celebró el día de la Administración Pública. Comparamos rendimiento del sector público con esfuerzo fiscal. Así, los países con mayor rendimiento público tienen más bajo esfuerzo fiscal. Nos situamos en puestos atrasados y no quedamos bien en la presión fiscal a las empresas, cuando sumamos “impuestos a los beneficios, impuestos al trabajo y otros impuestos”.

Europa figura con un índice medio del 39,6% y España, en el 46,9%. Sumamos al diagnóstico la “economía sumergida”, donde vemos coincidencias entre “cuota de paro” y “cuota de economía sumergida”, vinculando esta a esfuerzos fiscales imposibles. La liberación fiscal nos llegó el 27 de junio. No olvidemos el riesgo de exclusión en un 40%, con el paro al 21% en Canarias. Con ello abordamos el Pacto de las Flores a cuatro y sus dificultades. Mientras el Gobierno no ha sido capaz de gastar 1.000 millones de euros en cuenta, nos quieren someter a nuevos impuestos, renunciando a la devolución del IGIC en un 40%, hasta el 5% y a reducir una administración sobredimensionada en un tercio de su gasto. Canarias solo puede competir con una fiscalidad primada. Esa es la esencia del REF, como su naturaleza de región ultraperiférica (RUP), de la RIC y de las compensaciones al transporte. En el pacto aparecen las flores del mal. En forma de nuevas “tasas turísticas, tasas ambientales, renta de ciudadanía, complemento de pensiones, más actualizaciones de retribuciones públicas”. Contradictorios con sus fines de favorecer crecimiento económico, cambio de modelo productivo y creación de empleo de calidad. Cuando el gasto público se expande, el privado se contrae.

El pacto se distancia de la realidad encapsulado en el Parlamento. Cuando gestiona el Gobierno debe equilibrar lo público con lo privado, el intervencionismo de izquierdas con las libertades civiles. En el paquete de islas, tres elementos en conflicto, la naturaleza de la Ley de Islas Verdes, la vivienda vacacional y el puerto de Fonsalía. Esenciales para sostener una estrategia de desarrollo propia, al margen del todo subvencionado. Equilibrio que soporta la lectura de rentas básicas, solo abordables en ámbito nación. Aquí hemos visto la experiencia de Suiza, que en referéndum la rechazó y Finlandia que la suprimió luego de fracasada. Generan estos mecanismos desequilibrios asimétricos y las corrupciones acostumbradas. Debemos operar con mecanismos más sencillos, como el programa de vivienda pública, reducción del seguro autónomo, o primas fiscales y económicas a los bajos niveles de renta.

Nos anuncian revisar la Ley del Suelo de 2017, la más compleja y cara de España. Aligerarla con estrategia sensata, gasto público efectivo y como fin servir al ciudadano. Como los gastos impropios de tantas administraciones, caso singular el Cabildo de Tenerife, récord en España, y a cuya corrección obliga la nueva legislatura. Los tiempos han cambiado tanto como reflejan las elecciones, luego de 26 años. Gobernar con equilibrio para la sociedad real, en el marco de competencias propias, reformar la administración antes de expoliar al contribuyente. Así leemos el Pacto de las Flores.

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