el charco hondo

El primer minuto de todo esto

Cuando ayer se aprobaron las mociones de censura en los cabildos de Tenerife y La Palma, el reloj marcó el último minuto de un tiempo político que no volverá a repetirse. Coalición no va a desaparecer, no es eso, pero ayer se puso punto final a veintiséis años que no regresarán. CC continuará teniendo su espacio. Si logra zafarse del aislamiento que les provocó dinamitar tantos puentes, algún día el viento de cola de los pactos podrá soplarles a favor, y volverán a ser necesarios -o al menos apetecibles- para conformar mayorías. Coalición recuperará espacios de poder, pero difícilmente regresará a una etapa similar a la anterior. Nada será igual. Comienza una realidad diferente. CC no dejará de existir, estará, llegará, remontará, ocupará concejalías o consejerías, pero la centralidad de los últimos veintiséis años es agua definitivamente pasada, un tiempo del que se hablará como se hace cuando se recuerdan los años en el instituto, los veranos de la adolescencia, los exámenes suspendidos o aprobados, los viajes de final de curso, los funerales, las bodas o el primer contrato de trabajo. CC queda ahora en manos de sí misma, pero también depende, y mucho, de cómo lo hagan PSOE, NC y quienes protagonizarán el cuatrienio que ahora echa a andar. El poder del PSOE es ahora tan grande como el riesgo de equivocarse o quedar mal. Si la izquierda gestiona bien su oportunidad, las flores y sus ramificaciones tendrán larga vida. Al otro lado, Coalición está obligada a sobreponerse tanto política como anímicamente. Necesita reescribir algunos párrafos de su relato; y, en esa dirección, parece condenada a abrirse a la posibilidad del reencuentro del nacionalismo canario, porque de otra manera, ya sin herramientas para contrarrestar la realidad que se crea en Madrid, se les multiplicará el riesgo de que Canarias entre en el club de las regiones donde los dos partidos de ámbito estatal, PSOE y PP, se suceden a sí mismos surfeando las olas madrileñas. Con lo vivido ayer en el Cabildo de Tenerife y La Palma, los relojes han registrado el último minuto de un cambio que arrancó con la moción de censura en Granadilla y el día que CC echó del Gobierno de Canarias a los socialistas. Con PSOE, NC y Podemos esperándolos en la bajada, y con el PP canario cansado de ser su animal de compañía, la calle se le fue estrechando a Coalición, hasta convertirse en un callejón sin salida que tuvo su primer minuto en Granadilla y en la ruptura del Gobierno hace ahora dos años.

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