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Victoria Rosell, en el juicio contra el juez Alba: “He perdido tres años de mi vida”

La jueza en excedencia y diputada de Podemos describe el martirio que sufrió por las acusaciones falsas del magistrado de la Audiencia de Las Palmas, ahora suspendido, que le obligaron a dimitir del Congreso
Victoria Rosell
Victoria Rosell
Victoria Rosell. | EP

La diputada por Gran Canaria de Podemos Victoria Rosell hizo ayer responsable al juez de la Audiencia de Las Palmas Salvador Alba de los daños psicológicos, profesionales y económicos que le supuso dimitir en 2016 de su cargo en el Congreso tras haber sido acusada de corrupción por los informes sobre ella que remitió al Supremo. “He perdido tres años de mi vida”, manifestó esta jueza en excedencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias cuando la Fiscalía le preguntó qué consecuencias han tenido para ella los cuatro delitos por los que ahora Salvador Alba se enfrenta a una posible condena de 10 años de cárcel y 29 de inhabilitación.

Rosell relató que su vuelta a un edificio judicial donde también trabajaba el procesado (magistrado de la Audiencia de Las Palmas) “fue durísima”: pasó por tal “angustia”, “estrés” y “amargura”, enfatizó, que se vio a sí misma en su Juzgado pasando por episodios de “pérdida de memoria” y “ausencias” que le obligaron a solicitar la baja médica en repetidas ocasiones.

En este procedimiento, la Fiscalía acusa a Salvador Alba de haber manipulado una causa penal sobre delitos fiscales presuntamente cometidos por el empresario Miguel Ángel Ramírez para perjudicar profesionalmente a la juez que la había iniciado, Victoria Rosell, entonces, como ahora, diputada de Podemos.

En concreto, el Ministerio Público sostiene que el juez Alba prevaricó al investigar hechos que nada tenían que ver con el objeto de la causa contra Ramírez, que ofreció a este empresario ventajas procesales si declaraba contra Rosell, que remitió al Supremo datos falsos sobre el trabajo de esta en el Juzgado y que filtró declaraciones reservadas a un periodista del diario El Mundo.

Todo ello, lo traduce en cuatro cargos de prevaricación judicial, cohecho, falsedad en documento oficial y revelación de secretos.

Personada en este juicio como acusación en calidad de víctima, Rosell ha narrado al TSJC lo que supuso para ella renunciar de forma anticipada a una carrera política que acababa de iniciar en el Congreso porque el Supremo consideró que había indicios para investigar los hechos que le achacaba José Manuel Soria: retrasar la investigación de los delitos presuntamente cometidos por Ramírez porque este, decía la querella, tenía negocios con su pareja. Meses más tarde, Rosell quedó exonerada de aquellos reproches tanto en la vía disciplinaria (por el Consejo General del Poder Judicial, que no observó falta alguna) como en la penal (por el TSJC, que archivó la querella), pero la acusación la forzó a dimitir y le impidió repetir candidatura en las elecciones de 2016.

La juez -que regresó a la política en abril de este año- ha explicado que todo aquello le supuso daños económicos, al tener que poner fin de forma anticipada al contrato de alquiler de su vivienda en Madrid y deshacer la mudanza de sus efectos personales desde Gran Canaria a la capital, pero sobre todo personales y de salud.

“Volver al juzgado fue una pesadilla, un miedo continuo”, resumió Rosell durante esta segunda jornada del juicio.

Una fiscal llamada como testigo también carga contra el juez Alba

El juez Salvador Alba dio prioridad a buscar hechos que perjudicaran a la magistrada Victoria Rosell aunque no tuvieran que ver con la instrucción del caso de fraude a la Seguridad Social de Miguel Ángel Ramírez, dijo ayer la fiscal de Delitos Económicos Evangelina Ríos, que ha declarado como testigo en la segunda sesión del juicio que se sigue contra el magistrado. Según Ríos, Alba insistió en las declaraciones de Miguel Ángel Ramírez en sus negocios con el periodista Carlos Sosa (pareja de Rosell) cuando el asunto “no tenía que ver”. Incluso, la fiscal rememoró cómo Alba llegó a citar a Ramírez con el pretexto de que quería complementar una declaración suya anterior, pero, en realidad, le interrogó sobre otros asuntos.

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